Mauro Núñez


Mauro Núñez Cáceres está considerado como un gran virtuoso del charango en su país, Bolivia, autor además de numerosas piezas clásicas del folklore andino con las que se reafirmó como uno de sus principales impulsores. Además de su labor musical, también fue pintor y tallador de madera.


Biografía

Nació el 15 de enero de 1902 en una campiña cercana a la capital de la provincia Belisario Boeto, Villa Serrano, departamento de Chuquisaca, Bolivia. Sus padres fueron Máximo Núñez y Escolástica Cáceres.
Muy pequeño aún, emigró para recibir formación escolar en las Escuelas Salesianas, en la Escuela Calvo y luego su formación humanística en el Colegio Nacional Junín. Paralelamente, comenzó a desarrollar sus grandes cualidades artísticas, tanto en el campo de la música como en la pintura.

“No he tenido otro maestro que mi propio espíritu, toqué los charangos que yo mismo hacía desde muy pequeño”

le dijo al historiador Ruddy Miranda Noya, en una entrevista en 1967.

En 1914 se trasladó a la ciudad de Sucre donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios Don Bosco y Artes Plásticas con Carlos Palacios.


En 1927 se trasladó a la ciudad de La Paz donde trabajó en mármol con el Gral. Guillermo Núñez del Prado. En estas épocas conoció a Emmo Reyes, uno de los más grandes cultores del teatro nacional. Fue ese año que tuvo su primera presentación junto a los músicos Julio Rendón y Guillermo Bleishner. Al mismo tiempo, se dedicaba a pintar los decorados de las obras teatrales en las que también participaba.
En 1931 fue contratado específicamente como charanguista y decorador por la Compañía Boliviana de Actores “Tiahuanacu” para una gira por Perú, Ecuador y Colombia que duró 5 años. A la culminación de esta gira se quedó en Lima durante 6 años más trabajando como charanguista y xilógrafo.
Habiéndose formado la Compañía Peruana de Arte con la cantante Yma Sumaj, en 1943 inició una gira muy exitosa por Argentina, Chile y Brasil, donde M. Núñez fue destacado como un charanguista excepcional.
De retorno a Buenos Aires inició otra etapa de su vida artística, tocando a dúo con el celebrado pianista argentino A. Ramírez, con quien expuso su arte en Uruguay y Paraguay, mereciendo elogiosos comentarios de su excepcional talento. La prensa bonaerense descubrió a M. Núñez como a un gran talento del charango, pero como si fuera oriundo del N argentino, situación que aclaró oportunamente y se identificó con su país de origen, Bolivia.
En 1944 participó en el rodaje de la película “Pachamama”. En Argentina cumplió labor de artista múltiple, tanto en la radio como en el espectáculo y el cine durante 8 años. Fue socio de diversas agrupaciones folklóricas, actuó reiteradas veces en el teatro Colón de Buenos Aires, en los festivales organizados por el gobierno de Juan Domingo Perón.
Recibió la réplica del Sable de San Martín, por su labor de difusión del arte y la enseñanza en la interpretación. Siempre en la República Argentina, paseó las bondades del charango. Desde los salones diplomáticos, teatros de música seria, hasta las poblaciones más alejadas de la Patagonia.
Enseñó su arte surgiendo como consecuencia el culto por el charango. Fruto de esta labor de difusión fue su sobrino Jaime Torres, hoy consagrado intérprete del charango que recibió clases de M. Núñez con tan solo 5 años de edad.
Con esta experiencia, riquísima en vivencias y profundización de sus estudios en charango, M. Núñez volvió a Bolivia para consolidarlo y ubicarlo entre los instrumentos de música universal. No solo fue este instrumento su compañero de vida y motivo de sus desvelos, también fueron los otros instrumentos de viento y percusión, los que inquietaron su genio. Fruto de sus estudios, todos los instrumentos nativos fueron colocados a la altura de instrumentos de concierto y con grandes posibilidades técnicas, como el charango, la quena, la flauta, el pinquillo, las zampoñas, las chajchas, el bombo, la qharatinya...
El 6 de mayo de 1957, fue protagonista de un hecho inédito que no se conoció hasta mucho tiempo después. Se trata de la conformación de la primera Asociación de Compositores e Intérpretes de la Música Nacional, con la finalidad de resguardar la riqueza folklórica y acervo musical. Aquí comenzó la riquísima trayectoria de M. Núñez que consagraría y llevaría muy alto a la música folklórica boliviana, a través de incontables festivales ganados, conciertos, recitales, animación, espectáculos y presencia en todo tipo de actividades culturales. Algunos de los triunfos más notables del gran maestro son: el primer lugar en composición, presentación e interpretación en el Festival Philips realizado en La Paz en 1966, el Festival de la música boliviana en Oruro, Lauro en Cochabamba y a nivel internacional el gran triunfo en el Festival de Cosquin-Salta en Argentina.
Recibió por sus actividades y triunfos, muchas distinciones no sólo oficiales, sino de asociaciones civiles, profesionales, artísticas, sociales y de voluntariado del país y el exterior, eventos que fueron conocidos y reflejados a través de los medios de comunicación en el país. Sus charangos fueron entregados a personalidades de la actividad política, diplomática y científica, como también a las instituciones nacionales e internacionales engalanando también colecciones particulares en URSS, EE.UU., Canadá, Japón, RFA, España, etc. Leonard Berstein tiene en su poder un charango que en su anverso está nítidamente tallada el Padre Nuestro de la fe católica, en los signos ideográficos utilizados en la colonia. En el local de la colonia de bolivianos en Buenos Aires se conserva el cofre que talló en madera para conservar la enseña patria de Bolivia.






Experto ejecutante en la quena, logró también una serie de efectos cromáticos que pronto asimilaron muchos hábiles intérpretes. Fabricaba quenas afinadas a tónica que podían ser acompañadas por cualquier instrumento; igual técnica e innovación merecieron otros aerófonos. En 1972 logró una quena convertible en pinquillo, sólo con cambiar la embocadura o boquilla. Este aerófono tan antiguo como la cultura precolombina, cobró nueva vigencia al poseer esta notable dualidad y se tornó compatible porque podía ser acompañado por cualquier instrumento musical. Estaba perfectamente afinado a la tónica universal.
Creó, lo conformó y dirigió hasta su fallecimiento, el legendario conjunto “Mauro Núñez”, paseando su arte por todos los escenarios del país, aleccionando con su magia a otros interpretes a conformar grupos folklóricos que hasta hoy continúan utilizando su afinación, su formato, su técnica, su estilo, su calidad y sus innovaciones en el charango y las chajchas o la qharatinya.
Les dio la misma calidad y conceptualización a las otras bellas artes que practicó en vida, porque fue un excelente tallador, escultor, decorador, muralista y pintor. Sus obras destacadas y destacables son el busto del Libertador Simón Bolívar, tallado en madera gigante de 3 m de altura y un peso de 4 t.Otra de las esculturas notables, es la mano gigante de madera que se encuentra en la plaza de Villa Serrano, donde el visitante puede informarse de los datos de este centro poblado. Construyó asimismo, el charango más grande del mundo.
Innumerables son las obras de arte que nos legó el maestro. La interminable producción musical creada por el padre del folklore boliviano, está diseminada en todo el mundo, a través de grabaciones de discos en los sellos Méndez, Lyra, Lauro, Panamericana, como asimismo en cintas de carretel que se encuentran en varios medios de comunicación en el país y en el exterior del país, en cintas de colecciones particulares y en el repertorio de quienes fueron sus discípulos.
M. Núñez falleció el 11 de octubre de 1973, en el hospital Santa Bárbara de la ciudad de Sucre, después de una prolongada enfermedad que no pudo superar. Por entonces, la Alcaldía Municipal de Chuquisaca, la Prefectura y otras instituciones educativas, sociales y populares, declararon duelo de 30 días y la despedida del féretro que partió hacia su pueblo natal, Villa Serrano, adquirió contornos espectaculares por la multitudinaria despedida y por la presencia también de personalidades políticas, sociales, artísticas y educativas de nivel internacional.

Mauro Núñez, consagrado por el público, por los festivales, concursos, encuentros, paneles y por conductores de la opinión cultural como el padre del folklore boliviano y maestro del charango, es una de las mayores personalidades de la cultura nacional y la celebración del primer centenario de su nacimiento el 15 de enero de 2002, no solo fue una fiesta de sus coterráneos, sino de todos los bolivianos. La demanda del arte nacional para una celebración digna, fue la declaratoria del año 2002, como Año del Primer Centenario del Nacimiento del Padre del Folklore Nacional y Maestro del Charango.


Obra

M. Núñez revolucionó la música folklórica nacional, incorporó al charango entre los instrumentos de concierto universal, compuso género de música especial, más de una centena de piezas para solista, dúo, trío y familia de los charangos y afinó todos los instrumentos nativos para su interpretación en cualquier escala.
Quizás las obras más conocidas de M. Núñez y que han pasado a ser grandes clásicos del folklore andino sean su Estudio para charango, Canción y huayño, Poncho ponchito...

Mauro Núñez (Bolivia - Cochabamba)
El maestro del charango (Bolivia - Cochabamba)
El inmortal (1974 Bolivia - La Paz)







M. Núñez y Juan Manuel Thorrez (1957 Bolivia)

M. Núñez y su conjunto (Bolivia)

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