José Flores

José Félix Flores Orozco, apodado El Jach'a, fue otro gran compositor que nos legó Bolivia. Nació en Oruro el 21 de septiembre de 1941, hijo de Francisco Flores y Francisca Orozco.
Cursó sus estudios en la escuela Luis Llosa, el bachillerato en el Colegio Nacional Aniceto Arce, y se sacó el título de Economista en la Universidad Técnica de Oruro.
En 1955 sus padres fundan la organización Oruro Moderno, y J. Flores con solo 14 años de edad compone su primera morenada para la ocasión: Morenita sirenita.
Tras su licenciamiento, J. Flores ocupa una serie de cargos públicos y asesora a diversos ministerios y organismos internacionales, además de dictar cátedra en las Universidades Técnica de Oruro, la Mayor de San Simón y la Católica Boliviana.



J. Flores fue además futbolista en los años 60, jugando en equipos como la Selección del Colegio Aniceto Arce, la Selección de Fútbol de Oruro y el Oruro Royal.

Selección de fútbol del Colecio Arce en 1961

En cuanto ya a su carrera musical, J. Flores compuso una buena colección de piezas musicales de gran calidad, morenadas la mayoría como Chiru chiru o La mentirosita, además de casi 100 temas folklóricos., también ha participado en numerosos conjuntos: dúo Los Gavilanes en 1967, Los Amaya en 1969, Los K'arisiris en 1971, Ruphay en 1981 y Bolivia Manta en 1983.
También participó en tres películas de Jorge Sanjinés: Las banderas del amanecer, La nación clandestina y Esperando el canto de los pájaros.
Fallece en La Paz el 3 de septiembre de 1998 de un infarto, dejando dos hijos: Joel y Jimena. Su srestos descansan hoy en el Mausoleo de los Notables, en su Oruro natal. La agrupación de la Morenada Central de los Cocanis y las instituciones orureñas erigieron una estatua del popular Jach'a que vemos abajo:




Alberto Ruiz Lavadenz


Alberto Ruiz Lavadenz nació en La Paz en 1898. 
Se inició en el terreno de la música al ingresar a la Intendencia de Guerra de la ciudad de La Paz, donde aprendió a ejecutar el flautín y el oboe, luego aprendió el manejo de la quena y sobre todo el charango.

En 1923 creó el conjunto Lira Incáica, con el que grabó varios temas exitosos en la ciudad de Buenos Aires, a donde llegó en 1929 presentándose en diversos teatros y emisoras de radio donde cosechó un gran éxito de crítica, hasta tal punto que Lira Incáica llegó a grabar más de 40 discos de 78 rpm con el sello RCA Víctor entre 1931 y 1938. Fue de hecho el primer músico boliviano que triunfó en Argentina.
Así mismo fue maestro de charango, danzas y ritmos andinos en la Academia de Música Pugliese, alumnos suyos fueron por ejemplo Martha de los Ríos, Grigelia Pugliese, el dúo Acosta-Villafáñez o Antonio Tormo entre otros.
A. Ruiz falleció repentinamente en 1939.











Obra

A los bosques, Del prado vengo, La cacharpaya del soldado, Pilcomayo, Claveles rojos, Auqui auqui, Viva el carnaval, Linda yunqueñita...
Quizá su obra más conocida sea Infierno verde de 1933, una cueca que describe las penurias de los soldados que lucharon en la Guerra del Chaco de los años 30, que enfrentó a Bolivia y Paraguay.

Gilberto Rojas



Uno de los grandes creadores que dio Bolivia el siglo pasado fue sin duda Gilberto Rojas Enríquez, maestro, músico y compositor de cuya mano han salido más de 400 obras musicales que han sido interpretadas por tantos y tantos artistas y grupos, especialmente or Savia Andina.


Biografía

G. Rojas nació en Oruro, Bolivia en 10 de marzo de 1916,  hijo de Juan Rojas e Irene Enríquez.
Desde niño G. Rojas mostró un marcado grado de precocidad, con 3 años de edad recibió su primer instrumento: el charango, con el que llamó la atención de sus familiares y marcó el toque inicial de su talento creador y su vida artística. En su temprana edad, escuchaba y seguía atentamente las lecciones de piano que le daba su madre y luego se entretenía durante largas horas en lograr acordes, mostrando una sorprendente memoria para repetir cualquier fragmento musical, adentrándose en el conocimiento del piano, cada vez con mas insistencia.
El joven G. Rojas se pasaba largas horas silbando o cantando y creando melodías imaginarias que llamaba la atención de quien las escuchaba y cuando le preguntaban cómo se denominaba aquella  melodía que estaba silbando él respondía que en ese momento se la había “inventado” y la repetía tocando en el piano. En sus primeros años de estudiante fue alumno de la escuela Agustín Aspiazu y del instituto Americano de La Paz, graduándose en Humanidades en el año 1936.
Con 23 años de edad ingresa en el Conservatorio Nacional de Música de La Paz para recibir clases de piano bajo la vatuta de maestros como Antonio González Bravo o Manuel B. Sagárnaga.
Tres años después estalló la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, y G. Rojas se alistó en el regimiento Vanguardia 24 de infantería, Gilberto pronto fue ascendido a cabo y después a sargento, aunque cayó enfermo y fue evacuado a La Paz, después de algunos meses nuevamente se presentó al ejercito boliviano para unirse a otro contingente el 7 de enero de 1935: la 9ª Compañía del regimiento colorados 41 de infantería, hasta el fin del conflicto el 14 de junio de 1935. Al final retornó a La Paz y se dedicó íntegramente a la música.
Se incorporó de nuevo a sus estudios, finalizándolos en 1936. Por entonces ya trabajaba como pianista en varias emisoras de radio de La Paz acompañando a cantantes, tiempo en el que empezaron ha surgir las primeras notas musicales de su inspiración con su primera composición: el vals Dios te guarde madrecita en 1937, después otro vals titulado Bajo el cielo de Vallegrande al que la profesora Elena Cabrera escribió una letra como homenaje a su tierra.
Conforme pasaron los años, G. Rojas se entregó con mayor pasión a la música y al amor, se casó con Carlota Foppino en 1942 con quien tuvo sus hijos Ana María y Gilberto Jr, matrimonio éste que concluiría en 1946.
El espíritu creador de este artista llamado también el kolla Gilberto, le llevó a visitar las ciudades de Santa Cruz y  Beni donde conoció de cerca la pureza autóctona del ritmo del taquirari, que años antes escuchara por primera vez en La Paz, asistió con la delegación beniana a las  Olimpiadas Nacionales de 1936 despertando el interés por el taquirari.
En esta música pura, virgen y tan melodiosa G. Rojas encontró el terreno para plasmar su inspiración con taquiraris como Negrita, Tiqui miniqui, Dame un besito y la conocida Viva Santa Cruz, interpretada por primera vez el 24 de enero de 1954 en el Paraninfo Universitario de la UTO de la ciudad de Oruro por el conjunto Sajama durante el festival de Bolivianidad, posteriormente reconocida como el segundo himno de la capital oriental.







Trío Indios Latinos
En 1945 G. Rojas junto al paceño Jorge Landivar y al cochabambino Hugo Claure, forman el trío  Indios Latinos con quienes realiza sus primeras giras  por Chile, Perú y Argentina, donde interpretan y graban sus primeras obras, posteriormente volvería a  grabarlas con el dúo  Las Kantutas formada por Irma Vásquez y Alicia Sáenz en 1947, y en 1956 con las hermanas Espinosa, Grímanesa y Josefina a quienes las inició y cooperó en su carrera artística siendo ambos duetos las que estrenaban sus obras musicales, grabándolas en discos Odeón y RCA Víctor de la Argentina, y posteriormente en discos Méndez de 78 rpm en La Paz.
Su actividad profesional como profesor de educación musical se inicia en el Instituto Americano durante 1944, y posteriormente en Don Bosco, Nacional Ayacucho, Ingavi, Sagrados Corazones, 1º de Mayo, Evaristo Valle, Liceo Bolivia, Instituto Anglo-Americano y Universidad Tupac Katari, hasta jubilarse en 1973.

G. Rojas llevó el folklore andino a EEUU en 1967, llegando a actuar con la cantante norteamericana Margaret Morís, donde estrenó su taquirari Hollywood de mi corazón  con su  propia dirección orquestal.
El 16 de julio de 1956 G. Rojas recibe la más alta condecoración que otorga el Gobierno de Bolivia: la Orden del Cóndor de los Andes en el grado de Caballero. En 1973 ingresa en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores en las que registra muchas de sus obras.
Fue supervisor distrital de Educación Musical entre 1971 y 1973 y luego jefe de la Sección Folklórica del departamento de Música del Ministerio de Educación.
El 10 de marzo de 1983, Gilberto celebró su 67 cumpleaños, pero once días después falleció, el 21 de marzo de 1983. Tras su muerte, se le rindieron homenajes póstumos de toda índole, sus restos fueron velados en la Casa de la Cultura durante tres días recibiendo el postrer adiós de toda la ciudadanía acompañado de bandas musicales, que interpretaban la melodía de sus obras, el cuerpo de G. Rojas yace hoy a la sombra de un pino en el cementerio general de la ciudad de la Paz.










Premios

1945 1º Premio en el Concurso de Música Boliviana convocado por la Alcaldía de La Paz por Negrita.
1953 1º Premio del Carnaval Paceño por Viborita chis chis chis.
1976 Condecoración del club leonés de Santa Cruz por Viva Santa Cruz.
1977 Premio Amancaya de Plata en el Festival Tarija Musical por Luna chapaca.

FUENTE: Alfredo Solíz Béjar, de Pentagrama del recuerdo (adaptación por Igor Hernández)


Obra

En su haber G. Rojas posee la autoría de más de 400 piezas musicales, las más famosas son, además de las premiadas: Dios de guarde madrecita, La piqueñita, Flor de Chuquisaca, Prenda querida, Viva Cochabamba, Flor de Santa Cruz, Las palmeras y sobre todo Ojos azules.
En este link se puede consultar su obra con mucha más profundidad.
Pacoweb enumera tres discos:

Viva Bolivia, y los singles Negrita y Tiqui miniqui.


Y por último un disco homenaje de varios intérpretes.

Vírgenes del Sol



Quizás después de El Cóndor Pasa, Vírgenes del Sol sea la melodía del folklore andino más conocida a nivel mundial, una maravillosa composición que evoca a las vírgenes que vivían al servicio del dios Sol.


Jorge Bravo de Rueda

El autor de Vírgenes del Sol es Jorge Bravo de Rueda, un célebre pianista y compositor nacido en Lima, Perú, el 13 de septiembre de 1895.
Este autor inventó además el ritmo de la danza incáica tal y como lo conocoemos actualmente, además de la obra que nos ocupa, de él han surgido otras piezas musicales como Canción del rímac, Corazón de gitana, Noche invernal y Ojitos limeños.
De Rueda estuvo casado con Victoria Figueroa y León y tuvo cuatro hijos: Jorge, Rosa, Zoila y Consuelo Bravo de Rueda Figueroa. Falleció el 22 de noviembre de 1940 con solo 45 años de edad, también en Lima.
En 2006 el Congreso Peruano elabora un proyecto de ley para crear la Universidad Nacional Jorge Bravo de Rueda Querol en honor al compositor.


Historia

Al igual que ocurrió con El Cóndor Pasa, Vírgenes del Sol tuvo que esperar un tiempo para darse a conocer al mundo entero. Y fue precisamente en 1951 cuando la cantante también peruana Yma Sumac grabó este tema en EEUU con una gran repercusión y éxito, aunque previamente ya lo había grabado en 1944 con el sello Odeón junto con su esposo Moisés Vivanco y que escuchamos a continuación:




Hoy día numerosos grupos y artistas andinos han versionado esta joya del folklore con mayor o menor acierto, a mi personalmente las interpretaciones que más me convencen de Vírgenes del Sol son las grabadas por Savia Andina y Los Calchakis.
El 10 de junio del 2009 se publicó mediante resolucion directoral nacional la incorporación de Vírgenes del Sol al Patrimonio Cultural de la Nación del Perú.


Las acllas o vírgenes del Sol
La obra

Virgenes del Sol es la primera danza o fox incáico que existe, precisamente J. Bravo de la Rueda ideó este nuevo estilo basado en los antiguos y tradicionales huayños del Perú. Originalmente es una pieza estrictamente instrumental y, que yo sepa, nunca se le ha añadido letra alguna.
En esta canción se describe la grandeza del imperio incáico con uno de sus dioses principales: el Sol o Inti, el inca como jefe supremo y las acllas, que vienen a ser el tema principal de su obra. Las acllas eran mujeres que por su gran belleza eran seleccionadas aún vírgenes para ser llevadas a la isla del Sol, en el lago Titicaca, consagrada al dios Inti, a quien debían servir de por vida, su adiestramiento se llevaba a cabo en el acllahuasi, donde vivían las mujeres bajo la vigilancia de las mamaconas, aisladas en un servicio de alto honor, si por alguna razón estas sacerdotisas perdían su virginidad, se las dejaba morir por inanición.








Aquí escuchamos otra versión bastante reconocida ejecutada por Raúl García Zárate.




Solfeo
Esta es la partitura completa para interpretar Vírgenes del Sol en Do mayor con dos quenas o voces siguiendo un compás clásico de 4x4, nótese además los acordes gráficos de charango en los respectivos compases.

Cusco y la trilogía "Apurímac"



He decidido dedicar de forma especial una entrada de mi blog a Cusco, y más concretamente a su maravillosa trilogía de Apurímac: una serie de tres discos donde la célebre banda fusionó su característico New Age con la temática de la América precolombina, incluyendo obviamente los sonidos de la música andina, toda una experiencia para los oídos.


Cusco: Michael Holm y Kristian Schultze

Sin pretender extenderme demasiado con un grupo que no es ni de lejos andino, voy a resumir a grandes rasgos la historia y característica musical de Cusco.
Cusco fue un grupo musical formado por los alemanes Michael Holm y Kristian Schultze, éste último fallecido recientemente en 2011, a los que les unió su pasión por la ciudad de Cuzco, ubicada en Perú y que hoy día es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este interés mutuo por las culturas precolombinas en general, y la incáica en particular, empujó a ambos entusiastas a formar la banda Cusco en 1979.
Desde entonces, Cusco ha grabado ya más de 20 discos en los que podemos disfrutar de su particular e inconfundible estilo a la hora de interpretar el New Age y su fusión con diversas músicas del mundo.


La trilogía Apurímac

Apurímac es una colección de tres discos que Cusco grabó en 1985, 1994 y 1997 y nombrados simplemente como Apurímac I, Apurímac II y Apurímac III, en los que Cusco incursiona de lleno en las diversas culturas precolombinas de América que se desarrollaron en este continente desde las extensas praderas de los que hoy llamamos Estados Unidos, pasando por las civilizaciones azteca y maya de la región centroamericana, hasta los pueblos amerindios de América del Sur.
Cusco llamó a su trilogía Apurímac, que es el nombre de un río que discurre por el centro y Sur del Perú, y que casualmente pasa también por la ciudad de Cuzco, así mismo da nombre también a un departamento y distrito judicial en el país andino.
Apurímac es un nombre compuesto por las palabras Apu, que en quechua significa Señor, y Rimac que significa Oráculo, por tanto Apurímac significaría algo así como el Señor Oráculo o Gran Hablador, considerado como el más poderoso de los oráculos Incas y que hablaba a través de los vertiginosos rápidos de este río.
Por último, señalar que a raíz del éxito de la serie Apurímac, algunos grupos pseudoandinos como Perú Nazca y otros tantos, han versionado en bastantes ocasiones algunas de las mejores piezas de la trilogía.


Apurímac I

En 1985 Cusco graba su primera entrega de la saga Apurímac en Munich con las colaboraciones de Todd Canedy como percusionista, Hansi Strohr en los bajos y Billy Lang en la guitarra.
Este primer disco presenta una serie de 12 temas, la mayoría de ellos compuestos por los propios integrantes de Cusco: M. Holm y K. Schultze.
Cusco nos sumerge previamente en el universo de su New Age con la canción Apurímac, un espléndido viaje a través de la majestuosidad del río homónimo que ya hemos descrito, con unas melodías extremadamente simples pero efectivas compuestas por M. Holm y Majo Ralyat que se vuelven a repetir con una impresionante guitarra eléctrica en su segunda versión, última pista del álbum.
Flute battle es ya una melodía mucho más animada y menos suntuosa que la anterior, con un ritmo muy vivo y compuesta por M. Holm y K. Schultze, sus primeros compases están copiados de un tema folklórico que tuvimos la ocasión de escuchar antes en el film del también alemán Werner Herzog titulado Aguirre, la cólera de Dios.
Cusco rinde aquí un homenaje musical a Tupac Amaru, último y legendario rey del Imperio Inca que gobernó de 1570 a 1572, cuando fue capturado y brutalmente ejecutado por los españoles, esta obra de K. Schultze resulta un tanto ligera y carente de un aire guerrero que quizá le hubiera venido mejor.
Volviendo al estilo grandioso y místico de la cultura andina, Cusco nos impresiona con su Flying condor, también de K. Schultze, en donde podemos escuchar un instrumento similar a un siku agudo que define hermosas y suntuosas melodías muy relajantes.
Siguiendo con la cultura inca, escuchamos Inca dance de K. Schultze, una composición que evoca a las antiguas danzas rituales de los incas pero con una instrumentación obviamente moderna además de variada, este tema se utilizó para el programa de TV Coast to Coast AM.
Uno de los temas más apasionantes de la serie Apurímac es sin duda este que sigue: Pastorale, una más que sobria composición de M. Holm y K. Schultze que trata sobre el intento de los europeos de conversión al Cristianismo para los pueblos precolombinos que mantenían sus propias creencias, la frase final es especialmente reverencial. Algo más animado es el tema Andes de K. Schultze, con una introducción muy del estilo del tema anterior, deriva después en un ritmo mucho más acelerado, aunque con melodías ya un tanto vulgares.
M. Holm compuso junto a Wolff-E. Stein y Wolfgang Joss una de las mejores obras de Apurímac: Inca bridges, con un ritmo muy marcado y constante, donde de nuevo Cusco consigue un resultado brillante a costa de sencillas pero efectivas melodías.
De los Andes Cusco nos transporta al Amazonas, de mano de M. Holm nos rodeamos del gran pulmón verde de Sudamérica de nuevo con otra melodía muy relajante y placentera, aunque quizá no muy definida.
Y concluimos la primera entrega de Apurímac con la que para mi es la mejor canción de todas: Atahualpa, the last inca, de M. Holm y Michael Ruff, un hermoso y suntuoso homenaje al quinto y último rey del Tawantinsuyo asesinado en 1533, con unas melodías realmente excepcionales y bellas que impregnan la obra de misterio y majestuosidad.
Escúchalo aquí.

Apurímac II

La segunda entrega de Apurímac se lanzó en 1994 con el subtítulo añadido de Return to Ancient America, también fue grabado en Munich como el anterior.
Este nuevo trabajo consta de 10 títulos nuevos, aunque para mi gusto solo merecen la pena la mitad de ellos, eso si, son de gran calidad.
Seguramente el más famoso y conocido de los temas del disco sea la canción dedicada a Moctezuma Xocoyotzin, emperador de los aztecas hasta 1520 y que combatió a los españoles comandados por Hernán Cortés, aunque aquí la canción se traslitera como Montezuma, quizá a causa del idioma alemán, un tema especialmente bello que cuenta con unas melodías características muy bien elaboradas que suenan a ritmo de una peculiar y variada percusión, una auténtica maravilla compuesta por M. Holm y R. Stemmann. Goddess of the Moon es otra obra de M. Holm y R. Stemmann dedicada a la Luna, que para muchas de las culturas precolombinas de América, era tenida como una divinidad importante.
Quetzal's feather es un tema ya mucho más ligero y ambientalista de M. Holm y K. Schultze dedicado al quetzal, ave que tiene un papel importante en la mitología prehispánica y moderna de Centroamérica, pues los reyes y sumos sacerdotes llevaban tocados de plumas de este pájaro.
Y terminamos el repaso a la segunda entrega de Apurímac con dos temas que en realidad son uno mismo, variante el uno del otro, y de una calidad y belleza extraordianrias, me estoy refiriendo a Maya temple y Temple of remembrance, dos canciones complementarias de M. Holm y K. Schultze que describen con sus increibles melodías la suntuosidad y religiosidad de la antigua civilización Maya que se desarrolló en Centroamérica, una de esas composiciones ideales para la relajación y la meditación, sin dejar de admirar su atmósfera mágica y misteriosa.
Escúchalo aquí.


Apurímac III

Y en 1997 Cusco graba en Munich la tercera y última parte de la trilogía Apurímac, subtitulada como Natural Spirit Pride, una última entrega de 10 temas nuevos, todos ellos compuestos por el tándem Holm & Schultze. En esta ocasión Cusco ambienta sus trabajos mirando más a Norteamérica.
Ghost dance es una canción de estilo ritual y guerrero que marca un fuerte y salvaje ritmo acompañado por unas misteriosas voces de supuestos guerreros indios, maravillosa.
Sin duda una de las mejores canciones de todo el Apurímac es Kokopelli's dream, una impresionante y portentosa dedicación a Kokopelli, el dios de la fertilidad para los indios Hopi y de otras tribus del SW de EEUU, el fuerte de este tema es sin duda las increibles melodías de guitarras eléctrica y española que dan una fuerza y definición tremenda al tema.
Cusco dedica también un tema para los antiguos curanderos o shamanes de las tribus con Medicine man, un aire guerrero similar a Ghost dance aunque más místico y suave, igualmente correcto. También similar a estos temas es The hunt, un magnífico y movido tema dedicado a los antiguos cazadores de las praderas americanas, motivo éste que destaca por su increible energía y fuerza evocadora de la lucha entre el hombre y la Naturaleza en perfecta armonía hoy perdida.
Ya con un estilo más suave y ambiental escuchamos Dream catcher, otro tema maravilloso que nos pone en contacto con la Naturaleza y las antiguas culturas de Norteamérica con unas melodías especialmente emotivas y sentidas.
Y cierra la trilogía Apurímac el tema White buffalo, un impresionante ejercicio de espiritualidad y misticismo dedicado a las hoy desaparecidas manadas de búfalos que pastaban antaño en las praderas, y que tan importantes eran para el sustento de los nativos americanos, sus melodías llegan de verdad a encojer el corazón, todo un prodigio de Cusco que cierra así su magistral trilogía.
Escúchalo aquí.

Mauro Núñez


Mauro Núñez Cáceres está considerado como un gran virtuoso del charango en su país, Bolivia, autor además de numerosas piezas clásicas del folklore andino con las que se reafirmó como uno de sus principales impulsores. Además de su labor musical, también fue pintor y tallador de madera.


Biografía

Nació el 15 de enero de 1902 en una campiña cercana a la capital de la provincia Belisario Boeto, Villa Serrano, departamento de Chuquisaca, Bolivia. Sus padres fueron Máximo Núñez y Escolástica Cáceres.
Muy pequeño aún, emigró para recibir formación escolar en las Escuelas Salesianas, en la Escuela Calvo y luego su formación humanística en el Colegio Nacional Junín. Paralelamente, comenzó a desarrollar sus grandes cualidades artísticas, tanto en el campo de la música como en la pintura.

“No he tenido otro maestro que mi propio espíritu, toqué los charangos que yo mismo hacía desde muy pequeño”

le dijo al historiador Ruddy Miranda Noya, en una entrevista en 1967.

En 1914 se trasladó a la ciudad de Sucre donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios Don Bosco y Artes Plásticas con Carlos Palacios.


En 1927 se trasladó a la ciudad de La Paz donde trabajó en mármol con el Gral. Guillermo Núñez del Prado. En estas épocas conoció a Emmo Reyes, uno de los más grandes cultores del teatro nacional. Fue ese año que tuvo su primera presentación junto a los músicos Julio Rendón y Guillermo Bleishner. Al mismo tiempo, se dedicaba a pintar los decorados de las obras teatrales en las que también participaba.
En 1931 fue contratado específicamente como charanguista y decorador por la Compañía Boliviana de Actores “Tiahuanacu” para una gira por Perú, Ecuador y Colombia que duró 5 años. A la culminación de esta gira se quedó en Lima durante 6 años más trabajando como charanguista y xilógrafo.
Habiéndose formado la Compañía Peruana de Arte con la cantante Yma Sumaj, en 1943 inició una gira muy exitosa por Argentina, Chile y Brasil, donde M. Núñez fue destacado como un charanguista excepcional.
De retorno a Buenos Aires inició otra etapa de su vida artística, tocando a dúo con el celebrado pianista argentino A. Ramírez, con quien expuso su arte en Uruguay y Paraguay, mereciendo elogiosos comentarios de su excepcional talento. La prensa bonaerense descubrió a M. Núñez como a un gran talento del charango, pero como si fuera oriundo del N argentino, situación que aclaró oportunamente y se identificó con su país de origen, Bolivia.
En 1944 participó en el rodaje de la película “Pachamama”. En Argentina cumplió labor de artista múltiple, tanto en la radio como en el espectáculo y el cine durante 8 años. Fue socio de diversas agrupaciones folklóricas, actuó reiteradas veces en el teatro Colón de Buenos Aires, en los festivales organizados por el gobierno de Juan Domingo Perón.
Recibió la réplica del Sable de San Martín, por su labor de difusión del arte y la enseñanza en la interpretación. Siempre en la República Argentina, paseó las bondades del charango. Desde los salones diplomáticos, teatros de música seria, hasta las poblaciones más alejadas de la Patagonia.
Enseñó su arte surgiendo como consecuencia el culto por el charango. Fruto de esta labor de difusión fue su sobrino Jaime Torres, hoy consagrado intérprete del charango que recibió clases de M. Núñez con tan solo 5 años de edad.
Con esta experiencia, riquísima en vivencias y profundización de sus estudios en charango, M. Núñez volvió a Bolivia para consolidarlo y ubicarlo entre los instrumentos de música universal. No solo fue este instrumento su compañero de vida y motivo de sus desvelos, también fueron los otros instrumentos de viento y percusión, los que inquietaron su genio. Fruto de sus estudios, todos los instrumentos nativos fueron colocados a la altura de instrumentos de concierto y con grandes posibilidades técnicas, como el charango, la quena, la flauta, el pinquillo, las zampoñas, las chajchas, el bombo, la qharatinya...
El 6 de mayo de 1957, fue protagonista de un hecho inédito que no se conoció hasta mucho tiempo después. Se trata de la conformación de la primera Asociación de Compositores e Intérpretes de la Música Nacional, con la finalidad de resguardar la riqueza folklórica y acervo musical. Aquí comenzó la riquísima trayectoria de M. Núñez que consagraría y llevaría muy alto a la música folklórica boliviana, a través de incontables festivales ganados, conciertos, recitales, animación, espectáculos y presencia en todo tipo de actividades culturales. Algunos de los triunfos más notables del gran maestro son: el primer lugar en composición, presentación e interpretación en el Festival Philips realizado en La Paz en 1966, el Festival de la música boliviana en Oruro, Lauro en Cochabamba y a nivel internacional el gran triunfo en el Festival de Cosquin-Salta en Argentina.
Recibió por sus actividades y triunfos, muchas distinciones no sólo oficiales, sino de asociaciones civiles, profesionales, artísticas, sociales y de voluntariado del país y el exterior, eventos que fueron conocidos y reflejados a través de los medios de comunicación en el país. Sus charangos fueron entregados a personalidades de la actividad política, diplomática y científica, como también a las instituciones nacionales e internacionales engalanando también colecciones particulares en URSS, EE.UU., Canadá, Japón, RFA, España, etc. Leonard Berstein tiene en su poder un charango que en su anverso está nítidamente tallada el Padre Nuestro de la fe católica, en los signos ideográficos utilizados en la colonia. En el local de la colonia de bolivianos en Buenos Aires se conserva el cofre que talló en madera para conservar la enseña patria de Bolivia.






Experto ejecutante en la quena, logró también una serie de efectos cromáticos que pronto asimilaron muchos hábiles intérpretes. Fabricaba quenas afinadas a tónica que podían ser acompañadas por cualquier instrumento; igual técnica e innovación merecieron otros aerófonos. En 1972 logró una quena convertible en pinquillo, sólo con cambiar la embocadura o boquilla. Este aerófono tan antiguo como la cultura precolombina, cobró nueva vigencia al poseer esta notable dualidad y se tornó compatible porque podía ser acompañado por cualquier instrumento musical. Estaba perfectamente afinado a la tónica universal.
Creó, lo conformó y dirigió hasta su fallecimiento, el legendario conjunto “Mauro Núñez”, paseando su arte por todos los escenarios del país, aleccionando con su magia a otros interpretes a conformar grupos folklóricos que hasta hoy continúan utilizando su afinación, su formato, su técnica, su estilo, su calidad y sus innovaciones en el charango y las chajchas o la qharatinya.
Les dio la misma calidad y conceptualización a las otras bellas artes que practicó en vida, porque fue un excelente tallador, escultor, decorador, muralista y pintor. Sus obras destacadas y destacables son el busto del Libertador Simón Bolívar, tallado en madera gigante de 3 m de altura y un peso de 4 t.Otra de las esculturas notables, es la mano gigante de madera que se encuentra en la plaza de Villa Serrano, donde el visitante puede informarse de los datos de este centro poblado. Construyó asimismo, el charango más grande del mundo.
Innumerables son las obras de arte que nos legó el maestro. La interminable producción musical creada por el padre del folklore boliviano, está diseminada en todo el mundo, a través de grabaciones de discos en los sellos Méndez, Lyra, Lauro, Panamericana, como asimismo en cintas de carretel que se encuentran en varios medios de comunicación en el país y en el exterior del país, en cintas de colecciones particulares y en el repertorio de quienes fueron sus discípulos.
M. Núñez falleció el 11 de octubre de 1973, en el hospital Santa Bárbara de la ciudad de Sucre, después de una prolongada enfermedad que no pudo superar. Por entonces, la Alcaldía Municipal de Chuquisaca, la Prefectura y otras instituciones educativas, sociales y populares, declararon duelo de 30 días y la despedida del féretro que partió hacia su pueblo natal, Villa Serrano, adquirió contornos espectaculares por la multitudinaria despedida y por la presencia también de personalidades políticas, sociales, artísticas y educativas de nivel internacional.

Mauro Núñez, consagrado por el público, por los festivales, concursos, encuentros, paneles y por conductores de la opinión cultural como el padre del folklore boliviano y maestro del charango, es una de las mayores personalidades de la cultura nacional y la celebración del primer centenario de su nacimiento el 15 de enero de 2002, no solo fue una fiesta de sus coterráneos, sino de todos los bolivianos. La demanda del arte nacional para una celebración digna, fue la declaratoria del año 2002, como Año del Primer Centenario del Nacimiento del Padre del Folklore Nacional y Maestro del Charango.


Obra

M. Núñez revolucionó la música folklórica nacional, incorporó al charango entre los instrumentos de concierto universal, compuso género de música especial, más de una centena de piezas para solista, dúo, trío y familia de los charangos y afinó todos los instrumentos nativos para su interpretación en cualquier escala.
Quizás las obras más conocidas de M. Núñez y que han pasado a ser grandes clásicos del folklore andino sean su Estudio para charango, Canción y huayño, Poncho ponchito...

Mauro Núñez (Bolivia - Cochabamba)
El maestro del charango (Bolivia - Cochabamba)
El inmortal (1974 Bolivia - La Paz)







M. Núñez y Juan Manuel Thorrez (1957 Bolivia)

M. Núñez y su conjunto (Bolivia)

Ritmos andinos

Todas las composiciones musicales, sean del género que sean, mantienen un esquema más o menos fijo que se repite una y otra vez y por ello crea un orden lógico en la pieza musical, ese orden que se repite una y otra vez se denomina ritmo.
Un ritmo se caracteriza por un esquema de percusión que se repite compás a compás a lo largo de toda la partitura, esa percusión suele ir reforzada por el bajo y, en música andina, por guitarra y a veces también por charango. En el folklore andino, los instrumentos de percusión suelen ser el bombo, la caja, el cajónla wankara etc.
Hoy en día existe una infinidad de ritmos diferentes por todo el mundo, algunos de ellos son completamente universales, pero muchos de ellos son autóctonos de ciertas regiones del planeta en donde se interpretan géneros musicales muy concisos, como es el caso de la música andina.
Si hay algo que caracteriza a la música de los Andes es su increible diversidad rítmica con la que se interpretan sus piezas musicales, de hecho se estima que pueden existir unos 200 ritmos andinos propiamente dichos. Si que es cierto que existen unos pocos ritmos andinos "puros" con cuyos compases se ha compuesto un alto porcentaje de temas musicales y que seguramente al aficionado a este folklore le suenen el huayño, la cueca, el yaraví o el carnavalito. No obstante existe todo un universo de ritmos muy dispares y característicos en el folklore andino a los que los compositores han recurrido alguna que otra vez, algunos de esos ritmos son específicos de una región o núcleo urbano, otros toman un ritmo más usual y lo modifican ligeramente para crear endemismos rítmicos particulares que dan cierta personalidad a la región. Los compositores andinos también han jugado con la fusión y la mezcla de ritmos para crear otros nuevos.
En esta entrada voy a enumerar por orden alfabético todos los ritmos de las canciones que he comentado en el blog, citando brevemente algunas de sus características y extendiéndome un poco más en aquellos ritmos que resulten ser los más usuales y conocidos.

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Albazo: => diana.

Aguinaldo: expresión rítmica exportada desde España y que ha arraigado en Venezuela. Se interpreta en Navidad, pues es una ofrenda de pascua, con compás de 5x8.

Auqui auqui: también conocido como Danza de los Viejitos, tiene origen prehispánico y se cree que era bailada por ancianos sabios ante los caciques incas, tiene un ritmo muy típico y marcado.

Ayarachi: danza indígena fúnebre propia de Lampa, Perú. Esta danza se instrumenta únicamente con zampoñas y wankaras tocados por varones quienes visten una indumentaria multicolor, destacando un tocado de plumas.

Bailecito: danza que deriva del mineto europeo y que se baila en cuadrillas, especialmente del S de Bolivia y N de Argentina, y de compás ternario. Su estructura es danzaria y se repite tres veces, debido a ello se tiende a grabar tres bailecitos diferentes, pues se ha generalizado la escucha más que la propia danza. Presenta muchos endemismos particulares.

Bomba: ritmo típico ecuatoriano de carácter afro debido a las poblaciones negras de origen africano, es cálido y vigoroso y se acompaña con guitarras y voces, pero principalmente por un gran tambor llamado bombo. El ritmo combina el compás ternario con el binario y generalmente con melodías pentatónicas. No confundirlo con otro ritmo del mismo nombre originario de Puerto Rico.

Cacharpaya: a veces escrito "kacharpaya" o "kacharpari", en quechua significa "despedirse", y precisamente este ritmo es la despedida al carnaval, por ello se le llama también entierro de carnaval. Normalmente son canciones que hablan de la despedida del pueblo, ya que es costumbre que los ejecutantes continúen tocándolas mientras se alejan de él. A pesar de las letras melancólicas tienen un ritmo alegre y rápido. Un ritmo bastante ejecutado y extendido por la región andina central.

Cachullapi: ritmo ecuatoriano asincopado, equivalente a la capishca, y cuyo significado es "pena que lleva uno mismo". Deriva de las suites instrumentales europeas del siglo XVIII.

Canción: es una pieza musical acompañada por la voz narrando cualquier tipo de vivencia pero sin un ritmo definido. Es propia de los cantautores y prima la interpretación del vocalista sobre la estructura. Cuando un ritmo se convierte en canción pierde su peculiaridad danzaria convirtiéndose en una pieza destinada a un uso casi exclusivamente auditivo, primando el mensaje sobre la música.

Canto: es una forma vocal, individual generalmente de invocación. Son numerosas también las representaciones forales e indígenas, propias de los estilos exclusivamente vocales de ciertos pueblos americanos.

Caporal: es una danza evolucionada que surgió en los años 70 a partir de la saya de los Yungas. Los caporales eran los capataces de esclavos que látigo en mano obligaban a los negros a trabajar. Es una danza muy alegre que está teniendo una notable acogida y que ha sido adoptada por países limítrofes de Bolivia.

Carnaval: una de las fiestas más importantes en los Andes, por ende no es de extrañar que tenga unos ritmos propios. El ritmo de carnaval tiene en Perú bastante importancia destacando principalmente el de Huamanga, más bien melancólico y con compás cansino, y Cajamarca, alegre y rápido. En Bolivia hay que distinguir dos ritmos diferentes, uno que es parecido al peruano y referido a la propia fiesta del carnaval con un ritmo semejante también en este caso al huayño, mientras que en el OR boliviano pasa a ser ritmo ternario parecido a la polca. En Argentina pasa a llamarse carnavalito y tiene también matriz de huayño pero más rápido, propio de la región de Humahuaca. En Venezuela es una modalidad de joropo.

Chacarera: danza de compás ternario popular de las regiones del NW de Argentina y S de Bolivia. De ritmo alegre es acompañada por canto seco y violento, sobre dos acordes principales. Literalmente la palabra viene de "Chacarero", el que trabaja el campo. Su origen puede ser bereber, ya que coincide con algunas danzas y ritmos empleados en el N de África, y su difusión fue primero a través de Buenos Aires hasta que arraigó en el N de Argentina.

Chapaqueada: ritmo propio de la zona tarijeña en Bolivia, de ahí su nombre, pues sus pobladores se llaman Chapacos. Es muy alegre y a menudo se acompaña con violín.

Chonguinada: danza colonial surgida como desahogo frente a la dominación europea. Es una danza muy estática donde las lanzas se yerguen hacia el cielo y se golpea el suelo con pequeños pasos. La música es muy dulce y típica, se trazan melodías casi ininterrumpidamente. Los músicos suelen tocar instrumentos modernos de metal, pero de una forma totalmente original, antiguamente se usarían instrumentos de caña, pero han entrado en desuso. Se practica en Huancayo, Perú, y se la conoce también por tunantada.

Choquela: danza pastoril pero enfocada principalmente hacia la caza ritual de la vicuña para posteriormente ofrecerla a los dioses una vez al año. En la actual danza aparecen numerosas figuras y entre ellas los que portan una vicuña disecada en la cabeza. Las flautas que acompañan dicha danza ambulante son las choquelas, quenas de aproximadamente 45 cm, al son percusivo de wankaras, y se acompaña con voces femeninas muy agudas.

Chovena: danza típica de la zona de Chiquitana, al OR de Bolivia en los carnavales acompañada normalmente de pifano de takuara y percusión también con violin y acordeón. Tiene una cadencia muy típica y los danzantes muestran grandes penachos de plumas y lanzas con vestimenta.

Chuntunqui: danza navideña que se ejecuta delante del pesebre o Belén que tradicionalmente se monta en las casas. Tiene una melodía muy grácil y un ritmo marcado, acompañado por resonadores de barro que imitan el sonido de los pájaros. Contemporáneamente ha sido extrapolado hacia una nueva forma de canción romántica, por parte de Los Kjarkas.

Comparsa: Es parecido a las pandillas y de carácter ambulatorio, con bastantes endemismos regionales.

Cueca: importante danza colonial y baile nacional de Bolivia y Chile, aunque se encuentra también en otros países como Argentina. Se trata de la parodia del cortejo entre el gallo y la gallina, los pañuelos pueden simbolizar las plumas o cresta, aunque hoy día se hacen cuecas no románticas necesariamente. Derivada de la zamacueca. A Chile llegó procedente de Perú en 1824, y tenía elementos de fandango, música local sobre escalas mayores europeas, mientras que en las zonas central y primera región, en tonos menores y aún bimodales. Existe una especie de ley no escrita entre los grupos andinos a la hora de ejecutar una cueca: al inicio se exclama "pa dentro" o "primerita", y cuando se inicia la segunda estrofa se grita "segundita". Género muy extendido hoy por todos los Andes que así mismo presenta muchas variantes regionales.

Cullaguada: cullahua, cullagua o kullahuada, es una danza lenta, festiva altiplánica. Trata de las mujeres y varones que participaban en la crianza de ovejas y en la actividad textil, de importancía económica y antropológica debido a su simbología caracterizada por elementos naturales y abstractos. Es una danza típica de la región de La Paz que expresa los vínculos entre la actividad económica y social. Un personaje importante dentro de su coreografía deambulatoria es el Waphuri, quién ordena los cambios coreográficos.

Cumbia: baile de origen africano y que evolucionó hasta convertirse en el más importante y artístico ritmo de la costa atlántica colombiana. Su ritmo binario es acentuado por el tambor y la guacharaca. Lo baila todo el mundo en las fiestas. Ha sido muy popularizada por las orquestas modernas pero que tiene aún mucha vigencia en la zona rural. La cumbia andina es una evolución de la cumbia tradicional, fundida con el huayño y que se conoce como chicha en Perú, es un ritmo muy bailable y con instrumentación moderna.

Danza: definición genérica que trata sobre la expresión danzaria nativa en contraposición al baile que suele tratar más sobre las relaciones interpersonales de pareja. Generalmente se incurre en esta definición cuando se desconoce el nombre propio de la misma o se intenta una aproximación semántica.
Sin embargo en Perú se la conoce como género propio, siendo originaria de las Antillas y prohijada por España ya que fue parte del repertorio de las compañías de zarzuela. También es llamada habanera. En Chile, en la 4ª Región se ofrece a las Vírgenes Viajeras, en compás de 2/4 y acompañada de guitarra. Cada región y/o motivación tiene su danza específica.

Diablada: ritmo marcado para apoyar los saltos acrobáticos que ejecutan los diablos en los grandes desfiles del carnaval, especialmente orureño, en honor a la Virgen del Socavón. Sus tres etapas evolutivas son: la prehispánica, la colonial y la republicana. Normalmente ejecutado con banda de metales, también se escucha con zampoñas, y en diversos países, además de Bolivia, como N de Chile y Argentina, o S de Perú.










Diana: llamada de atención, que puede referirse a reuniones populares, políticas o lúdicas, especialmente a tempranas horas del día. Las culturas americanas, muy marcadas por el recurrir solar, suelen empezar su jornada laboral muy temprano y también sus fiestas. Igualmente hay una connotación religiosa que marca el comienzo de la jornada y que hoy día se ha perdido en gran medida.
El albazo es una diana propia del Ecuador con compases 3x4 ó 6x8. Suele ser bastante alegre y con melodías muy repetitivas, se suele ejecutar por parte de las bandas de los pueblos que recorren las calles y celebran diversas festividades durante el alba, de ahí su nombre.

Estampa: parecida a la acuarela, pero de carácter más didáctico y si cabe con más criterio, donde la pretensión final más que entretener es mostrar una representación resumida de un tipo de música del lugar. Presenta muchas particularidades regionales.

Fantasía: parecida a la acuarela, tiene en este caso connotaciones más líricas y tendientes hacia lo extravagante a veces, pero principalmente lo que pretende es ofrecer lo más brillante y variado.

Festejo: ritmo erótico-festivo típico representativo del mestizaje criollo negro peruano vigente en Lima e Ica. La letra suele ser de asunto festivo y su ritmo es vivo en compás de 6x8. La orquesta se compone de guitarra, cajón, quijada de res y palmas.

Fox: ritmo norteamericano creado en 1913 por Harry Fox que se puso muy de moda en los años 20, y que se incorporó al folklore andino por su similitud con la cadencia del huayño con el que hoy en día se suele fusionar, con el tiempo se le ha denominado fox incáico.

Grimbia: una mezcla de rumba, cumbia y huayño.

Guaranía: clásico ritmo paraguayo que evoca el vaivén de las olas de los litorales del interior y es muy usado para la canción romántica. A pesar de haberse consolidado como ritmo clásico tiene un origen relativamente moderno: fue creado por el músico José Asunción Flores en 1925. Inspirado por el estilo musical denominado polka paraguaya, el creador utilizó ritmos y melodías más lentos y melancólicos para las composiciones en compás de 6x8.

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Huayño: es el baile principal de los Andes peruanos. Hay muchas variantes que toman carácter propio según qué región y pasan a llamarse de otra forma: tunantada, huaylas, etc... Es de pareja suelta y ya existía con anterioridad a la conquista española. Sin embargo cabe destacar la diferencia entre el huayno mestizo actual y el hayno indígena, que es probablemente más fiel al original. Hay numerosos estudios profundos sobre el tema, pues al ser el ritmo más importante, es interesante el estudio de las migraciones y adaptaciones musicales a lo largo de toda la zona andina.

Huella: así es también llamada la extensión de la llanura, la Pampa, por los gauchos, posiblemente porque para poder cruzarla, dada la falta de orientación, los caminos eran marcados principalmente por las huellas de los carros. Su expresión rítmica, monótona, puede reflejar los largos viajes que había que hacer para trasladarse de hacienda en hacienda.

Inka: danza ambulatoria y que se suele representar en los grandes desfiles de las festividades tales como El Gran Poder, de la Paz.

Joropo: uno de los estilos más populares de Venezuela. En principio la denominación indicaba reunión o fiesta popular, pero con el tiempo ha arraigado en una múltiple forma rítmica pero asentada en la base del 3x4 y 6x8. Se divide a su vez en numerosos estilos llamados golpes, los cuales obedecen a una distribución determinada de acordes sobre los cuales se enlazan cortos sesgos melódicos más o menos reiterativos. Es un género continuamente reinventado y la improvisación es su eje principal. En Colombia se cultiva en los Llanos Orientales y del Tolima, siendo la fiesta familiar del llano.

K'alampeado: danza de petición de mano, ejecutada principalmente en Potosí. En ella el varón debe demostrar sus habilidades, ante los padres de la pretendida, ejecutado zapateados y principalmente virtuosos rasgueos en el charango.

Kaluyo: estilo romántico evolucionado a partir del huayño, ejecutado en la zona meridional de Bolivia, especialmente en Valle Grande. El ritmo de 2x4 intenta imitar con el rasgueo, el zapateo ágil. Se baila en ronda y puede ser cantado. Tiene una breve introducción y un desarrollo en tres temas.

K'antu: ritmo de raíz precolombina heredera de la cultura Mollo nacida en Charazani, Bolivia, para banda de sicuris cuyos orígenes son presuntamente ceremoniales.

Lamento: estilo de origen ancestral muy relacionado con los aspectos trágicos del drama incáico. Ha evolucionado hacia una forma más moderna de expresión fúnebre. Está muy relacionado con el triste aunque adopta formas más personales. Presenta muchas variantes.

Landó: ritmo típico de la costa peruana y perteneciente al folklore negro. Tiene un ritmo muy complejo acompañado principalmente por el cajón y los bordones de la guitarra. Evolución del lundú que era una danza angoleña traída por los esclavos negros, y en la cual se recreaba una pantomima del acto copular, culminando con un golpe de pelvis con pelvis. Más tarde se popularizó con el nombre de lundero, y dando origen más tarde al tondero. Mientras en Lima, evoluciona dando lugar a la zamacueca y fue rebautizada por Abelardo Gamarra en 1879 como marinera.

Leyenda: tema musical que puede tener origen precolombino ya que relata mitos y hechos fabulosos.

Loncomeo: ritmo patagónico que tiene su origen en los estilos musicales de las tribus fueguinas. Muy enérgica y rítmica, su característica principal es la de mover contoneando la cabeza, puede que reminiscencia del pasado guerrero cuando a los enemigos se les decapitaba. Igualmente los danzantes no paran de correr e imitar a ciertos animales, uniendo así el mito de la caza con el de la guerra.

Machetero: danza moxeña del Beni, Bolivia, sagrada y guerrera, se representa en los pueblos fundados por los jesuitas. Además del machete, lo que más impresiona es el gran penacho de plumas.

Marcha: forma coincidente en todas las culturas, pues principalmente eslabonada a actos marciales, sean de tropa o de movimientos de masas, ha evolucionado posteriormente a estilos menos bélicos, pero que conservan ese aire de acción en común con un fin determinado.

Marinera: danza que tiene origen en la zamacueca, y fue bautizada así en honor a la Marina Nacional Peruana, en la guerra del Pacífico de 1879 y 1883 para diferenciarla de la cueca chilena. A su vez más tarde daría origen también a la marinera chilena. Es un ritmo muy extendido a lo largo de toda la costa pacífica. Fue posteriormente adoptada por los pueblos de la cordillera peruana. La marinera se diferencia del tondero en que ésta puede repetir varios temas hasta desembocar en la fuga llamada resbalosa, mientras que el tondero tiene un esquema doble fijo.

Milonga: tonada popular del Río de la Plata, Argentina, que nació probablemente como plegaria religiosa y originaria de España. De estilo triste ha dado pie a toda la poesía de los cantautores argentinos y uruguayos, teniendo como mayor exponente al recordado A. Yupanqui.

Morenada: danza ambulatoria que tiene un fuerte auge y que reivindican diversos países andinos, siendo lo más probable originaria de Bolivia, en donde se satiriza a los negros traídos en tiempos de la esclavitud, y que, al no aguantar el clima potosino, se escaparan hacia los cálidos valles Yungas, donde aún residen. Tiene un ritmo muy marcado por las matracas. Generalmente se ejecuta en el Carnaval o en honor a algún santo o virgen. El hecho de que los trajes sean muy vistosos y blancos obedece a que las primeras comparsas fueron organizadas por gremios que pretendían mostrar el poderío económico y el estatus social alcanzado.

Motivo: parecido a la melodía, el motivo tiene más carácter y al parecer es más tradicional, menos variado, y encierra formas más rígidas y serias. Está más unido al instrumento, mientras que la melodía pertenece más a la composición directa. Su generación es probablemente solitaria y es su adopción por la mayoría que lo eleva hasta este estatus. Presenta muchas variaciones regionales.

Muyoj: ritmo de nueva factura, creado por Mario Gutiérrez de Ruphay.

Packchokis: danza satírica aymara hacia los conquistadores, muy parecida al auqui auqui, donde en sustitución del bastón retorcido llevan un sable. Tiene por ende paralelismo con la danza de Huancayo llamada chonguinada.

Pasacalle: parecido a la pandilla, en este caso son los propios danzantes los que entonan los cantos, durante en Carnaval y deambulando por las calles de los pueblos, con versos improvisados y que forman parte inmediata de la tradición. Su participación es espontánea nutriéndose de todo el que tenga ganas de divertirse y cantar.

Pasaje: ritmo presente en Venezuela y Colombia, evolución del vals europeo. Es cualquier canción típicamente llanera que usa como fondo los aires regionales. El baile se caracteriza por la complejidad de los pasos además de que se usan también el taconeo y el escobillado. La figura más notable es el careo, que es un diálogo a golpes de tacón que la pareja hace frente a frente

Pasillo: presente en Colombia, Venezuela, Panamá y Costa Rica, de origen español, se divide en dos estilos, uno alegre y otro nostálgico, siendo éste último el preferido para las composiciones románticas e interpretadas en canto y piano, violín e instrumentos de cuerda, en ritmos de 3x4 y 3x8.  En Ecuador es la evolución del vals, dando lugar a un grácil ritmo muy usado para acompañar melodías con letras románticas.

Phuna: ritmo propio de Salta, Argentina.

Polka: de origen checo, su mayor divulgación se extiende en el oriente boliviano hasta Paraguay. Tiene carácter propio y es muy alegre, siendo de ejecución muy rápida, a diferencia de la chilena que es pausada y marcada. En Perú se practicó bastante en Lima y en toda la costa, pero en la actualidad ha entrado en desuso. En Colombia está vigente en el Litoral Pacífico.

Sanjuanito: el ritmo más popular del N de Ecuador y que más se ha internacionalizado. Su fórmula rítmica repetitiva hace que los danzantes y músicos entren casi en trance.

Santiago: música y canto propia del valle del Mantaro, Perú. Ejecutada principalmente por las bandas de metales llamadas Orquestas Típicas. Su origen está en las flautas y el tambor monótono. Usada durante el marcaje de las reses hace alusión al patrón de los ganaderos. Es otras zonas del Ande se ejecuta con otra rítmica pero con nexo común ganadero.

Saya: originaria de los valles de los Yungas en La Paz, Bolivia, tiene trascendencia en todo el mundo, dado su ritmo alegre y acompasado. Su origen afro le confiere su gracia única. Tiene una danza muy enérgica que ha evolucionado recientemente hacia otras ramificaciones, tales como el caporal. Se ejecuta principalmente en Carnaval.

Serenata: forma de cortejar a las mujeres o festejar a alguien, especialmente de noche, tocando o cantando piezas al aire libre. Costumbre probablemente importada de España.

Taki taki: uno de los "inventos" rítmicos que luego no ha tenido descendencia. Se suponía un huayño con letras más o menos comerciales y enfocado a cierto público de la época.

Takipayanacu: forma de alternancia musical, ejecutado principalmente por la etnia Jalq'a, entre personas de ambos sexos. Es una práctica originaria de épocas precolombinas.

Taquirari: grácil y dulce ritmo muy típico de las zonas orientales de Bolivia y que ha traspasado todas las fronteras. En su cadencia es muy parecido a la mezcla de saya y huayño.

Tarkeada: la tarka es un instrumento de madera, con embocadura de pico y 5 o 6 agujeros superiores. Las hay de muchísimas afinaciones y normalmente 2 ó 3 tamaños. Una tropa básica sería de 12 tarkas y es ideal para amenizar el Carnaval. A la melodía y al ritmo se le llama tarkeada, y tiene un muy peculiar acompañamiento de bombo de banda y tarola, también platos y pito.

Tinku: lucha ritual celebrada principalmente en el N de Potosí, y que a veces acaba de forma trágica. Existen numerosos estudios al respecto ya que las connotaciones cosmológicas son evidentes. Tiene un ritmo característico muy marcado y normalmente se acompaña con charango típico con cuerdas metálicas. Este ritmo ha sido adoptado también por los grupos de folklore urbano, pero con letras castellanizadas y románticas, y, a veces, acelerando su compás.

Toba: danza tradicional de la misma etnia, que se ejecuta con saltos. Ha sido "revalorizado" por los nuevos grupos de folklore urbano, como contraposición frente al "ajeno" sanjuanito ecuatoriano, de tal forma que se parece en su ejecución musical pero sin el esquema tradicional.

Tonada: composición métrica que se canta, muy popular y menos formal que la canción y bastante personal. De origen más campesino, asume diversos ritmos como acompañamiento. En Ecuador se piensa derive del danzante y el yaraví, pero con base rítmica parecida a la chilena, en 6x8, pero en tonalidad menor. Presenta muchas variantes.

Trote: imitando el cabalgar de los caballos, cuando es usado en tonalidad menor consigue cierto efecto dramático. Normalmente instrumental, tiene mucha fuerza y es muy apreciado para el directo. En el N de Chile es un ritmo parecido al huayño.

Tundiki: danza de los Yungas, Bolivia, con ascendencia negra e incluso imitada por los mestizos. Se acompaña con cascabeles y sonido de maderas

Tuntuna: ritmo negroide de las poblaciones de los valles de los Yungas, Bolivia.

Ulupica: ritmo propio inventado por Juan Inti Limachi, de Maya Andina, su nombre viene de una clase particular de condimento llamado ají.

Vals: probablemente el ritmo europeo más extendido en toda la América. Cada país tiene sus variantes y sus ritmos coloniales evolucionados a partir del vienés.

Vidala: generalmente es un canto de amor y es muy parecida a la baguala, pero de carácter menos agreste. Principalmente cultivada en el NW de Argentina y acompañada con el típico marcaje del bombo.

Waka pinquillo: definición de la danza llamada waca por el instrumento usado y que es una flauta de una mano con tres orificios y que a su vez se acompaña con una wankara. El ritmo aún siendo monótonamente marcado, da pie a síncopas muy propias del género.

Yaraví: forma lírica preferida por compositores criollos, y evolución del antiguo harawi incáico, aunque difiere en varios aspectos de él. Presenta muchas variantes y fusiones con otros ritmos.

Zamacueca: ritmo que en Lima evolucionara del lundú, siendo rebautizada más tarde como marinera. Igualmente las influencias hispánicas son muy importantes y su posterior difusión por toda América daría nacimiento a ritmos tan notables como la cueca o la zamba. En la actualidad en Perú se sigue ejecutando pero solo para el espectáculo ya que desapareció su uso popular.

Zamba: baile antiguo de cadencia lenta, triste y ejecutado por pareja suelta. Se origina de la zamacueca, y es cultivado principalmente en Argentina.

Zapateo: en toda América una modalidad de danza ejecutada principalmente a golpes de zapato, de ahí el nombre. Asume características distintivas según que estilo o ritmo. En Bolivia se llama zapateado.

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