Inca Son


Pocos grupos del folklore andino han experimentado la meteórica carrera artística como la de Inca Son, un grupo de músicos que, viniendo de unas condiciones de vida realmente lamentables, fueron capaces de superar innumerables obstáculos e intrpertar música andina para grandes públicos y grandes personalidades mundiales.

El fenómeno Inca Son tiene su epicentro en EE.UU. donde radica el grupo, y donde se ha centrado principalmente su actividad musical, dirigida por el músico peruano César Villalobos, que además de sus actuaciones musicales, ofrece también talleres y conferencias escolares, e incluso creación de centros culturales, de recreo e humanitarios



Biografía

Los orígenes de Inca Son se remontan a 1988, cuando un grupo de jóvenes emigrantes emigraron del Perú a EE.UU. concretamente a Massachussetts (Canbridge) para ganarse la vida tocando música andina en la plaza de Harvard. El grupo fue creado por César Villalobos, quién antes colaboró brevemente con el grupo Fortaleza en ese mismo país. El origen del nombre Inca Son tiene dos orígenes, por un lado, su traducción del inglés como hijo del inca, y tomado del castellano como el canto el inca.

Inca Son en sus inicios, de izda. a dcha: Ernesto Pomareda, César Villalobos, Miguel Sisniegas y Alfredo Velázquez.
En 1991, a la vez que Inca Son grabara su primer álbum, el grupo colaboró en la composición de la banda sonora de la película Colón, el Descubimiento. Ese mismo año Inca Son interpreta su música para la Convención pro Derechos Humanos, a la que asistió, entre otros, el expresidente norteamericano Jimmy Carter.


Con motivo de la celebración del mundial de fútbol EE.UU. 1994, Inca Son participa también en la jornada de inauguración de dicho evento, ante la presencia del también presidente Bill Clinton.
En 1996 Inca Son participa en el Festival Mundial del Folklore en Canadá. Participan además en la jornada de inauguración de las Olimpiadas en Atlanta 96.


1997 fue otro año de importantes reconocimientos y efemérides para Inca Son: en primer lugar fueron nombrados como los mejores representantes de la Música del Mundo por el Boston Phoenix Music Poll. Y además Inca Son tomó parte en las celebraciones del 850 Aniversario de la ciudad de Moscú, actuando para más de 1 millón de personas en la Plaza Roja de la capital rusa.
En 1999 Inca Son recibe el premio Outstanding World Music Act de la mano del Winner Boston Music Awards, convirtiéndose así en el primer conjunto peruano que se hace con tal galardón, y que podemos ver a la derecha.
En 2005 el grupo interviene en el documental de National Geographic Perou: Indigenous and Viceregal, además de actuar como embajadores de la música peruana en Washington DC.
Otros músicos que han integrado Inca Son han sido Fernando Torrico, José Mesa, M. Jiménez, T. Villalobos, N. Dueñas, Arturo Flores Miranda, Ricardo Silva, en incluso Max Castro colaboró con Inca Son con tan solo 11 años de edad.





En cuanto al trabajo discográfico de Inca Son, éste es prolífico: hasta 14 discos ha grabado desde su creación. Desde un principio el conjunto ha sabido valerse de composiciones propias para definir su estilo, aunque en sus comienzos si que se valieron también de algunas piezas populares y más conocidas para abrirse hueco en el panorama artístico. Pero antes de hablar de su discobrafía, mencionaremos algunos datos del director del grupo: César Villalobos, un personaje controvertido que ha tenido sus luces y sus sombras.







César Villalobos


El verdadero artífice de Inca Son es Clemente César Villalobos Leiva, un músico nacido en Ascope, Trujillo, en Perú, quien, huyendo de la miseria que vivió durante su infancia, cruzó fronteras hasta llegar a EE.UU. donde formó parte del grupo Fortaleza, hasta que en 1988 fundó en Boston el conjunto Inca Son.

Villalobos nació el 3 de noviembre de 1960 en el seno de una familia de campesinos pobres, eran 13 hermanos, de los que murieron 5 de hambre, esta tragedia y la gran miseria que vivió de niño empujó a Villalobos a plasmar en sus futuras composiciones grandes dosis de humanismo y espiritualidad, evocando a la antigua mitología inca. Su abuelo fue un chamán sabio del pueblo que vivió hasta los 116 años, y al que Villalobos le dedicó una canción en un disco de Inca Son.
Para sacar a su familia adelante, Villalobos trabajó en la calle con toda la dureza que ello suponía: bailando, actuando de payaso en un circo, cantando, haciendo de guía turístico a cambio de modestas propinas... En 1978 se integra en los grupos de danzas folklóricas Matices Peruanos y Brisas del Titicaca, con los que recorrió bastas regiones de los Andes.
Pero el gran punto de inflexión del futuro músico llegó en 1985 con la amenaza del casero a su familia: o compraban la casa donde vivían, o les dejaba de alquilársela y los echaba a la calle. Villalobos decidió finalmente emigrar a EE.UU. para ganar dinero para su familia. Primero como obrero y otros trabajos menores, en los que sufrió una lesión de columna y tuvo que ser operado. Finalmente se dedicó a tocar en las cales y componer sus propias canciones, hasta que casualmente se encontró con R. de la Zerda, quién había abandonado Los Kjarkas para instalarse también en EE.UU. y constituir un nuevo grupo: Fortaleza.
Villalobos colaboró en la primera etapa de Fortaleza hasta 1988, cuando fundó Inca Son, reuniendo a los músicos más destacados que surgieron de una escuela de su localidad natal Ascope, que él mismo había financiado con el poco dinero que ganaba. Así fue cómo nació el modesto grupo que hoy día se ha ganado su fama internacional.
En 1995, la Asociación Nacional de Asesores de Prensa del Perú ANAP otorgó el título honorífico de Embajador Cultural del Perú a C. Villalobos por divulgar al público de todas las edades la riqueza de la cultura andina.
La carrera de Villalobos estuvo a punto de truncarse definitivamente en 2008, cuando fue detenido y sentenciado a 2 años de cárcel por abusos sexuales a una niña de 14 años. Ésto sumó al artista a una grave depresión que lo llevó al divorcio, e incluso al borde del suicidio, pero según él mismo, tuvo una revelación divina justo antes de querer quitarse la vida, y desde entonces adoptó otra actitud frente a la vida, convirtiéndose al Cristianismo. De hecho, la carrera de Inca Son experimentó un estancamiento durante esos años, hasta que en 2012 volvieron a grabar un disco titulado Alegría.


Discografía

Ascope, tierra del amanecer es el primero disco de Inca Son, grabado en 1991.
Un primer trabajo sin demasiada relevancia, en parte debido a que Inca Son recurre a interpretar una serie de temas ya de por si muy recurrentes, aunque medianamente bien ejecutados, como un primer paso para ir abriéndose hueco en el panorama musical, algunos de estos temas son El cóndor pasa, Llorando se fue, o Pájaro campana.
C. Villalobos si que incluye aquí su primera composición, Ascope, tierra del amanecer, como tributo al pueblo peruano que lo vio nacer, aunque la pieza no tenga demasiada calidad.
Las mejores interpretaciones corresponden a un enganchado de Sanjuanitos clásicos y alegres del Ecuador, y a Sueños, el famoso taquirari de F. Jiménez.
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Vamos a mi tierra, el segundo disco de Inca Son, grabado en 1993, recoge ya algunas composiciones propias, y en general, gana mucha calidad respecto al trabajo anterior.
Especialmente correctas son las composiciones de M. Jiménez, como el tema Andariego, evocador de los caminantes que van de pueblo en pueblo, Adiós amigo, compuesta también por C. Villalobos, donde las melodías de violín describen la tristeza que supone la despedida de una amistad, y Árbol tierno, un huayño de corte clásico ejecutado con toyos.
C. Villalobos adapta correctamente aquí Obreritos, un tema tradicional que hace referencia al éxodo rural que se produce en los pueblos cuando sus gentes emigran a la ciudad en busca de trabajo, ello con melodías y ritmos bastante alegres para narrar esta dura experiencia.
Y el último tema destacable de este disco sería la exótica Polca criolla, con un ritmo muy particular de raíz europea y tocada de nuevo a violín.
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Canto a la libertad, de 1995, es el siguiente disco de Inca Son, donde siguen manteniendo un buen nivel artístico, especialmente con su tema central Inti libertad que evoca con su bella letra la fraternidad y convivencia entre los pueblos así como el respeto a la Naturaleza en un evocador recital.
C. Villalobos compone también aquí un tema, El abuelito, dedicado a la sabiduría que atesoran las personas mayores, y concretamente a su abuelo, que según él llegó a vivir 116 años y como escuchamos en esta canción le tenía un cariño especial.
A continuación hay que citar dos temas de corte ambientalista que describen dos paisajes bien diferentes: el primero de ellos es Viaje a la montaña, sin duda una de las joyas que nos ha legado Inca Son, pintando un espléndido paisaje de alta montaña ubicado en los Andes, fue ganadora en el Independient Music Award de 2007. El otro tema de mismo carácter es Río Amazonas, que hay que recordar que nace en los Andes peruanos, aunque la descripción de este tema se asemeja más a la selva por la que más adelante discurre el segundo río más largo del mundo.
Por último hay que destacar un par de temas más también bastante correctos, especialmente Despedida, de corte muy folklórico y extraordinariamente embellecido por el suave canto de una mujer. Y Fantasía, una excelente interpretación de charango que nos brinda una amplia gama de sensaciones.
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Mi cambio, de 1997, recoge una serie de temas occidentales adaptados a la música e instrumentación andina, algunos de ellos bastante recurrentes ya a estas alturas, como Pastor solitario, la banda sonora del film La misión o El sonido del silencio de Simon-Garfunkel, aunque hay que decir que la mayoría de ellos están bastante bien interpretados, aunque suponga una nula aportación.
Otro tema occidental que sin embargo no se había adaptado a la música andina y que Inca Son lo consigue con bastante acierto es la Feria de Scarborough, un tema inglés de autoría desconocida que se remonta al s. XII, y que evoca a la antaño famosa feria de este pueblo que en la Edad Media era toda una referencia en el comercio de la región.
Temas ya puramente andinos e igualmente correctos son Por las estrellas, ejecutado a un ritmo trepidante. Y Nube pasajera, magistral solo de charango de gran nivel técnico.
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Perú, a mystical journey, es un álbum recopilatorio de 1998.
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Pace on earth es un disco navideño grabado en 1999 en el que básicamente encontramos villancicos andinos, algunos de ellos compuestos por C. Villalobos, como He he ho ho, algo simple quizá pero más que correcto para el público infantil al que va dirigido, embellecido aún más por el acompañamiento del coro de niños que cantan en inglés. El otro villancico de C. Villalobos es Duerme mi angelito, una celestial nana navideña totalmente instrumental pero de innegable belleza y sentimiento.
Y temas ya ajenos a Inca Son pero correctamente interpretados son la suave melodía titulada O holy night, y la muy recurrente Greensleeves, villancico clásico cuya autoría algunos la atribuyen nada menos que al extravagante rey Enrique VIII de Inglaterra.
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Con Romance mágico de 2000, Inca Son sufre un importante receso en su calidad artística, arrastrada ya un poco del disco anterior, en el que se ve obligado a recurrir a temas extranjeros. Este trabajo sigue precisamente en esa línea de adaptación de clásicos contemporáneos occidentales a la música andina, de los cuales el que sin duda más destaca es A time for us, composición de Nino Rota a la que Larry Kusik y Eddie Snyder escribieron una letra para su adaptación para Romeo y Julieta.
En el disco encontramos un tema folklórico de gran belleza titulado Carnaval de Pomabamba, interpretado básicamente a guitarra, y que describe suntuosamente los carnavales de esta ciudad peruana de unos 4000 habitantes. Y por último citar un excelente tema de C. Villalobos titulado Buscando verdadero amor, totalmente instrumental y con ritmos y melodías extraordinariamente alegres.
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Miskiñawi de 2001, fue lanzado en honor a la hija de C. Villalobos Miskiñawi, que en quechua significa ojos tiermos, aunque su tema central dedicado a la niña no es de los mejores.
Destaca más por ejemplo el taquirari Baila chullita con su amplia amalgama de sonidos que nos hace experimentar variadas sensaciones. Solo le pido a Dios es un bello poema de L. Gieco que evoca la lucha por conseguir la fraternidad y solidaridad entre los pueblos. Y Niño carita de Luna, una canción que trata de la pobreza infantil, quizá lo mejor del disco.
Por último citar que en este disco Inca Son interpreta de manera bastante correcta uno de los mejores clásicos andinos de la historia: Tempestad.
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Cuando el cielo llora es un álbum de 2002 en el que habría que destacar tres temas bastante correctos: El primero de ellos el tema central de C. Villalobos Cuando el cielo llora, que da título al disco, y que consigue embriagarnos con unas melodías suaves y placenteras, acercándose mucho a la música de meditación o New Age.
Inca Son presenta aquí una excelente adaptación de El tren que nos separa de Diego Verdaguer, cuyo título original es Volveré, la melodía e interpretación son extremadamente simples, pero consiguen crear una excelente ambientación.
Y finalmente C. Villalobos vuelve a demostrar sus excelentes dotes para el charango con el eterno Estudio para charango de M. Núñez.
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El regreso del inca de 2002, es quizá el mejor trabajo de Inca Son, en gran medida gracias a dos canciones absolutamente fundamentales: Cónor, un excelente taquirari que C. Villalobos compuso para su hijo menor llamado así, con una maravillosa letra que evoca a la antigua sangre de los Incas y mezcla conceptos mitológicos reverenciales como el águila de Norteamérica y el cóndor de los Andes.
La otra gran joya del álbum es Guerrero inca, una excelente toba evocadora de los antiguos guerreros del Imperio Incáico que describe con sus excelentes melodías y gritos de guerra la vida de estos hombres dedicados por entero a una vida de lucha.
El disco cuenta además con otros temas correctos aunque ya algo menores, como Pueblo andino, cuyos cantos describen la añoranza del emigrante que abandona su pueblo andino para buscar una mejor situación económica que finalmente nunca llega. De corte ya más folklórico disfrutamos de Purimuy, un alegre y místico sanjuanito. Y Amigo, una tonada de H. Miranda quien la interpretara con Los Calchakis, aunque con la letra cambiada y titulada en realidad Amigo del cóndor.
Por último, citar dos temas folklóricos clásicos e interpretados en numerosas ocasiones por otros conjuntos andinos: Mama india, y especialmente Flor de un día, del que Inca Son realiza una de las mejores versiones que he podido escuchar.
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Espíritu libre, de 2003.
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Colección de oro, un segundo recopilatorio que Inca Son lanzó en 2004.
Paraiso, de 2005, otro ejercicio de adaptación de clásicos contemporáneos a la música andina. Un trabajo bastante irregular y que en esencia no aporta nada, los tracks más destacables serían quizá Let it be, compuesta por el célebre beattle P. McCartney, y Chica de Ipanema, una famosa bossa-nova de Antonio Carlos Jobim.
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Live from Sanders Theatre at Harvard University es concierto grabado en directo en 2007 en el que Inca Son interpreta en directo algunas de sus mejores composiciones. Además de presentar un tema nuevo: Regreso a mi país, en el que el grupo evoca a su país desde la distancia en EE.UU.
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Tras los escándalos y problemas que tuvo C. Villalobos con la justicia, Inca Son vuelve a grabar un álbum de estudio 7 años después, titulado Alegría, de 2012.
Este trabajo supone un cambio bastante radical respecto a las líneas artísticas anteriores, en especial a lo que concierne al ritmo, de repente las melodías se vuelven extraordinariamente más vivas y alegres, con toques inequívocamente tropicales y caribeños, como podemos comprobar en sus dos primeras canciones: Mariposa y Sirena, sin duda dos grandes obras que suponen lo mejor del disco, y que están interpretadas por partida doble en castellano e inglés.
Es resto del disco deriva en una innecesaria y pésima vulgaridad pachanguera, con algunas salvedades obviamente, como es el clásico Caballo viejo del venezolano Simón Díaz, y el ameno sanjuanito Otavaleñita.
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