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Savia Andina


Hablar de Savia Andina es hablar de la música por excelencia, y no solo de la música andina en particular, sino de la música en general, y es que el arte creado por este grupo es música con mayúsculas.

Alcides Mejía
Dentro de lo que los aficionados conocemos como folklore andino, han surgido innumerables agrupaciones musicales a lo largo de la historia, muchas de ellas las comentamos en este blog, pero solo unas pocas las calificamos de "grandes". Savia Andina no es grande, es grandísima, y aunque decir que se trata del mejor grupo de música andina de todos los tiempos pudiera sonar demagógico y demasiado simplista, desde luego si que se puede decir que se trata de una agrupación absolutamente referencial en el área del folklore de los Andes
El cuidado exquisito de sus composiciones y la precisa y personal ejecución de las mismas son las señas de identidad de Savia Andina, un grupo que ha sabido mantenerse fresco pese a no variar apenas su estilo durante casi 40 años, ¿quién puede decir lo mismo hoy día?
Savia Andina es responsable de muchas canciones a las que a menudo se las denomina "joyas", muy abundantes a lo largo de su su gran volumen discográfico que comentaremos más adelante, piezas exclusivas, inolvidables e irrepetibles.
¿Cuál es el secreto de Savia Andina? estar integrada por virtuosos de primera, cada uno con su instrumento, aportando su nota particular al gran conjunto que sin duda es Savia Andina.












Biografía

Corrían los años 70 y el dúo musical formado por Eddy Navía Dalence y Gerardo Arias Paz, charanguista y guitarrista respectivamente, fue invitado a intervenir en una gira por Brasil acompañado por un grupo de danzas bolivianas. Ambos músicos se conocían desde niños, y para enriquecer los conciertos llamaron a otros dos compañeros de colegio: Óscar Castro Canaviri, percusionista, y Alcides Mejía Hany, vientista. Así en 1975 se funda oficialmente el cuarteto musical llamado Savia Andina.

Cuarteto fundacional de Savia Andina: Alcides Mejía, Gerardo Arias, Óscar Castro y Eddy Navía
El nombre de Savia Andina se dio por la comparación de lo que es la savia para las plantas con lo que suponía la música del grupo, desde un principio quisieron plasmar en su arte las diferentes esencias de la cultura andina en todos sus aspectos: la Naturaleza, las labores, los amores, los paisajes... y lo consiguieron con creces.

Formación de finales de los 70: Alcides Mejía, Julio César Paredes, Eddy Navía y Óscar Castro. Gerardo Arias se ausentó una temporada
Durante los primeros años, el grupo realiza numerosos trabajos discográficos de donde saldrían auténticas obras maestras de la música de los Andes, más adelante ya las trataremos. Durante cierto tiempo Gerardo Arias tuvo que ausentarse temporalmente, y su puesto en la guitarra lo ocupó Julio César Paredes Ruíz hasta el año 1980.

Gerardo Arias saluda a Alberto Villalpando, compositor responsable de la banda sonora del film "Mi socio"
En esta foto de 1986 vemos ya a Rafael Arias, el primero por la izquierda, y su hermano Gerardo nuevamente en el grupo.

En 1982 viajan al Teatro Olympia de París donde compartieron escenario con la Orquesta Sinfónica de San Antonio, Texas. Al año siguiente interpretan la banda sonora de la película boliviana "Mi socio", un film que narra las aventuras de un camionero que conoce a un niño y lo lleva consigo de ayudante, una historia excelente con mucha humanidad.
En 1986 se une al grupo otro gran virtuoso, el que es considerado la primera guitarra criolla de Bolivia Rafael Arias Paz, hermano del fundador Gerardo. De esta forma el grupo pasa de tener cuatro a cinco integrantes.
En 1990 se produce una escisión en Savia Andina, Eddy Navía abandona el grupo y se marcha a EEUU donde se integraría en Sukay, su puesto sería reemplazado por otro grande del charango: Alfredo Coca, a quien ya conocemos de otros grupos como Amaru.






Nueva formación de 1995: Edwin Herrera, Donato Espinosa, Rafael Arias, Gerardo Arias y Óscar Castro
1995 supone un punto de inflexión para el quinteto. Alcídes Mejía acompaña a Eddy Navía en el grupo Sukay y ahora los vientos pasan a manos de Edwin Herrera, mientras que el charango es ejecutado ahora por Donato Espinosa, otro gran maestro sin duda. La música de Savia Andina se volvió por aquel entonces algo más romántica y menos ancestral, aunque sin llegar nunca a romper del todo su estilo único e irrepetible.

Savia Andina en el Senado de la República de Bolivia.
En 1999 el grupo recibió del Senado de la República de Bolivia la máxima condecoración en reconocimiento a su labor cultural durante sus 25 años de actividad de Savia Andina.
Formación actual: de pie: Donato Espinosa, Martín Arias, Luis Siles;
sentados: Rafael Arias, Gerardo Arias y Óscar Castro.


























Ya en 2009 Edwin Herrera abandona el grupo y es sustituido por Luis Siles, mientras que se incorpora al grupo un sexto miembro: Martín Arias, hijo de Gerardo y sobrino de Rafael, que se responsabilizaría de los bajos. En este contexto Savia Andina graba su disco "30 años" para festejar su larga carrera musical.








Discografía

Savia Andina cuenta con uno de los trabajos discográficos más grandes de toda la música andina en general. Enumerar cronológicamente sus álbumes en sus inicios es muy complicado, ya que a finales de los 70 editaron multitud de álbumes y reediciones, algunos sin fechar, en donde aparecían muchas canciones repetidas de otros trabajos.

1ª etapa: 1976 - 1980

Ritmos y canciones del altiplano I es el primer disco de Savia Andina grabado en 1976.
Si duda la gran joya de este primigenio álbum es el trote de Navía Danza del sicuri, una de las canciones que mejor representa la esencia musical de Savia, esta pieza cuenta con una inusual diversidad de frases ejecutadas con toda la gama de instrumentos andinos. Existen varias versiones de este tema, en los años 80 Navía compuso una segunda parte, y en los 90 el grupo Sukay la enriqueció aún con más frases, en cualquier caso una obra maestra e imprescindible.
Chokholulu es un huayño muy rico en frases y ritmos, muy emotivo. Un trote con un ritmo trepidante es Ocaso, también de Navía, con su habitual ejecución inverosímil de su charango.
Cacharpaya del indio de N. García es un tema instrumental que años después Savia lo interpretaría con la voz de Gerardo y con un ritmo más suave, evidentemente la canción ganó mucho.
Otro pequeño tesoro: Camino adelante, de O. Castro quien le acompaña con una curiosa percusión, melodía simple pero cargada de significado, de esas que se tararean sin darse cuenta uno y que no se olvidan. Cacharpayita es un huayño de A. Ruiz con ritmo bastante vivo aunque de calidad media, cantado por Paredes.
La archiconocida El cóndor pasa, la famosa danza incáica de D. Alomía Robles es interpretada con mediana maestría por los virtuosos de Savia, aunque personalmente tengo que decir que he escuchado versiones con muchas más fuerza y sentimiento que esta.
Una de mis favoritas de esta época de Savia es desde luego el huayño Hombres y pueblos de J. C. Paredes, una única melodía cargada de fuerza y sentimiento ejecutada con toda gama de instrumentos andinos, coros vocales incluidos, e incluso con cambio de octava, todo un tesoro, al parecer se trata de un fragmento de una Plegaria al Cóndor.
Piel morena es otra obra maestra de Paredes que, aunque aquí es estrictamente instrumental, fue compuesta para ser cantada con la gran voz de Z. Yugar, quién le dio una fuerza y sentimiento soberbios.

El volumen 2 será el segundo trabajo del grupo, supuestamente grabado en 1976, donde encontramos canciones de tremenda trascendencia y fama.
Un gran tema de Paredes es Carabuco, un excelente trote del que me gusta mucho la ejecución de las quenas y por supuesto su melodía.
Incallajta (tierra del inca) es otra de mis favoritas, una danza ya de A. Mejía que sigue con la tónica de ejecutar melodías con una carga de fuerza impresionante, solo que esta reúne muchos más ingredientes: se fragmenta la pieza en varias partes de tal forma que se puede jugar alterando la instrumentación y los ritmos, y si a todo eso le añadimos un cambio de octava, la canción es ya absolutamente inmejorable, sobresaliente.
Regreso del inca es una simpática creación de E. Navía, quien la volvería a interpretar con Sukay en los años 90, no hay que perderse la ejecución a charango del final. Sarjañiway y Tierra lejana son dos piezas melancólicas ejecutadas ya con un ritmo suave más apropiado, excelentes composiciones ambas.
Y por último Kantutita es un agradable hauyñito tradicional que, además de su sencilla melodía a zampoña, destaca su alegre ritmo.

Volumen 3 es otro álbum de Savia Andina editado en 1977.
En El canto de la cascada, Eddy vuelve a lucirse con su charango arrancándole increibles notas que nos consiguen recordar a gotas de agua que caen en cascada, y si a ello le añadimos la fuerza de la zampoña de A. Mejía pues tenemos otro tesoro de Savia, lo mejor del disco para mi. Navía es también responsable de Tierra de vicuñas, un carnavalito trepidante lleno de sensaciones, muy bien ejecutado con todos los instrumentos.
Los arados es otra fantástica canción que ya en su día interpretó Inti Illimani, este tema tiene el valor añadido de ser el primero cantado por Savia, aunque aún sin Gerardo, aún así da gusto escuchar su mensaje que habla de la dura vida de los indigenas andinos, toda una reverencia.
Talacocha es una de las piezas más extravagantes de todo el trabajo de Savia en sus casi 40 años, se trata de una marcha militar que al parecer se interpreta mucho en el ejército boliviano, un tema original y curioso. Tarko es otra extravagancia de Savia, es una tarkeada ancestral de A. Mejía dotada de una fuerza melódica muy superior a lo que suele ser habitual en este tipo de canciones. Calvario es otra obra de Mejía, un triste trote cargado de emotividad, muy bello sin duda.
La vidita y San Lorenzo es una tonada clásica interpretada por otros conjuntos musicales, esta versión posee la calidad que solo Savia es capaz de imbuir, especialmente con la ejecución de los vientos, pieza ineludible. Kantutita florecida es una obra de J. C. Paredes también cantada por Savia, quizá algo monótona.
Novia Santa Cruz es otra composición que se hizo en su día para cantarla Z. Yugar, aquí los virtuosos de Savia la ejecutan solo instrumentalmente, con la consiguiente pérdida de emotividad, aún así se deja oir.

Savia Andina, sin título, y supuestamente grabado en 1977, con el sello M&S Records, reúne temas repetidos y unos pocos nuevos.
Alborozo colla es una diana de J. Medinacelli excelentemente tocada con quenas y a buen ritmoPoncho color viento es otra pieza clásica tocada a zampoña, extremadamente simple, que quizá se hace muy repetitiva. Raza de bronce y Crepúsculo siguen su misma tónica.
Y otra pequeña joya clásica es sin duda la danza incáica Vírgenes del Sol, motivo que evoca a las vírgenes sagradas encomendadas a los dioses de la Isla del Sol, en el lago Titicaca, buenos cambios de ritmos e interpretaciones por descontado sobresalientes.

Ritmos y canciones del altiplano II es un segundo álbum de 1978 que complementa al primero de 1976, recoge varios temas de los discos anteriores, aunque también encontramos un par de temas nuevos e interesantes:
Desde que te conocí es un huayño de A. Ruiz y Paredes, muy famoso y ambientado en Trinidad, que muchos años después volverían a grabar.
Y Walicha quizás sea el mejor tema nuevo de la serie, un alegre huayño donde destaca la ejecución de Navía en el charango.
En 1978 Savia Andina graba un álbum sin titulo con la CBS en España, donde contaron con el acompañamiento en el bajo de Rubén Aguilera.
Cóndor solitario es sin duda lo mejor de este trabajo, obra de Paredes, músico que aunque apenas sustituyó a Gerardo 5 años, vemos que fue una pieza clave en los incios de Savia. Esta canción destaca por su sensacional melodía inicial y los posteriores cambios que experimenta tanto ella misma como su ritmo, y sin desdeñar desde luego el acompañamiento del bajo de R. Aguilera. El eco del Sol es obra también de Paredes, un bello tema melancólico en el que destaca especialmente la dulzura de la quena de A. Mejía.
Puya raymondi es otra de las grandes clásicas de Savia, una danza incáica compuesta por Navía que ya en Sukay lo utilizaría para enriquecer Danza del sicuri, otra pequeña maravilla de Savia cargada de energía y sentimiento.
Morenada es una canción popular de Oruro que aquí se interpreta instrumentalmente, pero más adelante sería cantada por Gerardo, con lo que ganó mucho.

También en 1978 se graba el Volumen 4, un curioso disco reeditado en 1987 como Música selecta al que le tengo un cariño especial, en él se recogen piezas de música clásica de otros países interpretadas magistralmente por Savia, prácticamente todas sus canciones son verdaderas joyas, para mi es quizá el mejor disco del grupo.
E. Navía presenta dos Selecciones de música rusa, sin duda recogidas de sus viajes a la antigua URSS, aquí nuestro virtuoso del charango consigue unos juegos de frases y notas totalmente increibles y técnicamente perfectos, la fuerza melancólica que caracteriza a la música rusa hace el resto, estos grandiosos temas serían de nuevo reinterpretados en los discos en solitario del propio Navía.
Lo mismo haría con la Marcha turca de W. A. Mozart, de la que presenta también dos versiones, la segunda gana mucho con los vientos de A. Mejía y dos tipos de charango de Navía, una auténtica maravilla para los amantes de la música en general.
Savia se atrevió incluso con la música griega de la mano de M. Theodorakis y su magnífica Kanbanes, una soberbia interpretación donde todos los instrumentos suman fuerza y energía, ritmo y percusión de O. Castro incluidos, pieza solemne.
Y de Grecia a Norteamérica, de la mano de los indios cherookies con la imponente Ani Kuni, canción que ya popularizó en su día M. Chartrand, una pieza impresionante reforzada con el talento interpretativo propio de Savia.
Pero las dos canciones que para mi se llevan la palma son las siguientes: En un mercado persa es una auténtica obra maestra de Albert W. Ketelby, un portento donde destaca la magia de la quena en manos de A. Mejía, un toque oriental para este fantástico disco. Y para fantástica la otra gran obra del álbum: Xoros tis leventias, compuesta por el griego D. Moutsis a principios de los 70, donde el charango de Navía lo es todo, reforzado eso si por la zampoña de Mejía, canción soberbia donde las halla ésta que en el disco está erróneamente titulada como Chorus this leventias.
Alas blancas rompe con la tónica general del disco, al tratarse de un tema púramente andino y compuesto por Navía, que no está a la altura del álbum, algo que no ocurre con su otro trabajo, Copagira, mucho más complejo donde podemos escuchar exquisitas frases de charango del maestro.
A partir de aquí la calidad del disco baja mucho para mi, con la salvedad de Brasilerinho, una canción clásica de W. Acevedo que parece hecha a propósito para el enésimo lucimiento de Navía en su charango. El choclo es otro clásico esta vez de A. Villoldo, donde destaca su amable melodía, ejecutada con cada uno de los instrumentos de nuestros maestros de Savia.
Y por último el tema Classical gas es la única obra que aparece en el Volumen 4 pero no en Música selecta, de todas formas es una composición de Mason Williams que ni su autor ni Savia Andina le supieron dar una calidad interpretativa contrastada.

En este mismo año de 1978 Savia Andina lanza un recopilatorio titulado Marcha de los Colorados de Bolivia,

Otro disco sin título de Savia Andina, grabado en Colombia en 1980 con temas originales, donde la calidad se vé resentida.
Quizá el mejor tema sea Viva Trinidad, un taquirari tradicional de esa ciudad que más adelante Gerardo le añadiría su bella voz en una grabación posteror.
Bajo los cielos de Potosí es un bailecito de M. Núñez que se ha convertido en otro gran clásico, bien ejecutada. Kullawas nº5 es otro clásico de Savia compuesto por A. Ruiz, otro clásico que también interpretaría Sukay.
Cañón de las ánimas es una tonada de Navía melancólica que también se ha convertido en clásico, buena melodía y ejecución, quizá algo lenta.








2ª etapa: 1980 - 1985

Esta etapa se inicia con el regreso del guitarrista y 1ª voz Gerardo Arias al grupo en 1980 hasta la incorporación de su hermano Rafael en 1985.

Bolivia es el título de otro genial trabajo de 1980 donde encontramos otra buena ristra de joyas, como la tan verisonada Leño verde, el gran carnavalito del maestro E. Cavour que encuentra en este disco una de sus mejores interpretaciones, cargado de fuerza.
Otra perla a tener en cuenta es Vuelo de cóndores, otro tema famoso de J. L. Bedoya que cobra especial fuerza con el charango de Eddy, y es que cuando se trata de ensalzar el ave sagrada de los incas han surgido auténticas maravillas musicales como esta. Kipus es una danza también de Bedoya bien ejecutada con la zampoña de A. Mejía, aunque la melodía es algo simple.
Una joya más: Lamento indio es un tema melancólico y evocador como pocos, bien estructurado y ejecutado con vientos y guitarra, sensacional.
Aguita de phutina es una cacharpaya también clásica aunque ya no brilla tanto como los temas anteriores. Y el último ema clásico del álbum es Rosa carmín, una elegante cueca sentimental de N. Olivos que cuenta con un excelente acompañamiento de la guitarra del recién reincorporado Gerardo Arias.

K'alanchito es un álbum también de 1980, donde destaca el kaluyo homónimo cantado con la inigualable voz de G. Arias, una de las canciones más conocidas de Savia, una canción muy dulce y llena de sentimiento.
Una canción similar y también de las más conocidas es A los bosques, una tonada de A. Ruiz también cantada por el gran Gerardo, su letra es especialmente emotiva, más si cabe al cantarla G. Arias.
También similar y famoso es el tema Verbenita, kaluyo de T. Vargas igualmente dulce gracias a G. Arias.
Otro tema importante es Rumi sonck'o, un excelente trote de O. Castro cargado de fuerza y sentimiento, completado por una gran instrumentación, técnica y artísticamente perfecta.
Kharu kasaykipi es un buen huayño de A. Mejía donde ejecuta magistralmente sus quenas, un tema sencillo y ameno de escuchar, cuenta además con una buena estructura e instrumentación muy variada. Joyita cochabambina es una danza de E. Navía donde se adivina su talento en el charango, interpretación que da una marcada personalidad a la pieza, buen tema.
Y por último Cochabamba es una preciosa elegía a la ciudad boliviana muy bien cantada por G. Arias como siempre, letra emotiva y romántica acompañada por un excelente interludio de charango, una canción quizá no muy conocida pero con una calidad innegable.

El minero, otro fantástico clásico de Savia grabado en 1980 donde por supuesto hay que hablar del tema homónimo de J. Medinacelli, y es que Savia no podía ser ajena al drama que viven los mineros de Bolivia. Los propios integrantes añadieron a la pieza una impresionante introducción de coros y charango, muy sencillo pero con una gran energía emotiva, y el resto de la canción es una maravilla cantada por el gran G. Arias, con otro excelente interludio multiinstrumental entre los dos cantos, toda una joya que nos brindó Savia.
Otra pequeña maravilla del disco es Flor de un día, un trote de O. Castro que más adelante versionaría mejor el grupo Altiplano, melodía melancólica y evocativa, como gusta a los amantes de la música andina clásica e instrumental, totalmente imprescindible.
Largo camino es un tema de G. Arias completo como pocos, totalmente instrumental, pero con una fuerza y diversidad instrumental y rítmica únicas, un trabajo de mucha altura y calidad. Khoya huayra es un trote de A. Mejía  también con buena estructura y ejecución, especialmente el interludio de charango de E. Navía.
Y Boquerón abandonado es una cacharpaya que popularizó Z. Yugar, aunque la versión de Savia es totalmente instrumental, aún así mantiene un buen nivel.

El sicuri es un álbum de Savia Andina de 1982 donde abre el tema homónimo que en mi opinión se hace bastante monótono para los más de 4 minutos que dura, y todos los grupos que la han versionado han cometido el mismo error de alargar esta tonada demasiado.
Pero vamos a lo bueno, quizá a lo mejor de Savia en su historia, porque nadie que conozca el grupo ignorará esa gran maravilla de G. Arias que se tutula Por qué estás triste, y es que pocas son las canciones andinas que transmiten tantas sensaciones como esta, y es que todo en esta canción es perfecto: la voz de Arias, la letra de la canción, la propia melodía que es impresionante... obra maestra con mayúsculas.
El carretero es una polka de Santa Cruz de J. René Moreno que, aún no siendo un tema muy al estilo de Savia, es también una canción magistral, pieza muy castiza y con gran personalidad, y escucharla con la voz de Arias es todo un placer al oído.
Dulce retoño es un excelente carnaval de Navía hecho a medida para el lucimiento del maestro en su charango, sin olvidar las excelentes frases de zampoña. Phuyu waqay es un yaravi de A. Mejía, ideal para los amantes de la música andina clásica, enbellecida por G. Arias y la multiinstrumentación.
Y por último Misky sonqo, un excelente chuntunqui de O. Castro lleno de fuerza y ritmo, con buena melodía.



También en 1982 Savia Andina lanza dos recopilatorios titulados Sus éxitos Uno y Sus números uno.

En 1983 Savia Andina graba este disco sin título en Perú donde para mi destaca un huayño de enorme calidad: Quirquinchito charanguito, una auténtica maravilla musical de G. Arias que supone una inigualable elegía al charango, con una letra e interpretación llena de sentimiento como pocas veces podamos escuchar.
Es muy significativa la Danza del sicuri nº2, una continuación del gran tema de E. Navía que, manteniendo un esquema idéntico, consigue otro buen conjunto de frases, aunque quizá algo más vulgares que el tema original de los años 70.
El cisne es otro de esos temas por los que Savia ha llegado a ser tan grande, un sentido y magistral yaravi de A. Zamudio, la voz de G. Arias le da un romanticismo y sentimiento únicos.
O. Castro nos sorprende grátamente con Canela en flor, uno de los temas andinos con mayor fuerza y energía que he oído, la melodía es simplemente perfecta y unida al acompañamiento instrumental, incluida la percusión, hacen de este carnavalito una canción maravillosa.
La calidad del resto de temas se resiente bastante, aunque no hay que obviar la cueca Infierno verde, que A. Ruiz compuso para el lucimiento de Z. Yugar, esta versión es cantada por G. Arias.



También en 1983 el grupo lanza un nuevo recopilatorio titulado Lo mejor de Savia Andina. Y en 1985 graban otro recopilatorio titulado April Orchestra presente Poncho Color Viento - Musiques des Andes, con la CBS francesa.

3ª etapa: 1986 - 1994

Este período transcurre desde la incorporación de R. Arias con motivo de los 10 primeros años de actividad del grupo hasta la marcha en 1995 de Eddy Navía y Alcídes Mejía al grupo Sukay.

10 años con Savia Andina supone la celebración del X Aniversario del conjunto en 1986, donde interviene por primera vez el gran guitarrista R. Arias.
Cumbre es sin duda el gran tema que destaca del disco, una obra maestra de E. Navía que lo desarrollaría mucho más en la grabación de Sukay de los años 90, una pieza que lo tiene todo, especialmente una gran diversidad de frases y una melodía que llega y toca el corazón, obra imprescindible de Savia.
Otro gran tema clásico es el carnavalito Tempestad de Álex S. Bustamante, una joyita ejecutada magistralmente por A. Mejía, aunque la versión que grabó Rumillajta de este mismo tema tiene muchísima más fuerza e ímpetu.
Ironías es un pequeño gran vals de G. Arias, muy especial, comienza con un poema recitado para después dar paso a una cancioncilla con guitarra, un temita simple pero de gran sentimiento y dulzura, muy romántico.
Canelita es una buena saya de O. Castro, una de las pocas que aún interpretó Savia en aquel tiempo, buena ejecución del charango del maestro Navía, como solo él sabe hacer.
Y El fueguito es un bailecito de M. Casaloza bien cantado por G. Arias, aunque de calidad regular.

En 1987 Savia Andina graba otro álbum titulado Bolivia donde hay que resaltar una auténtica obra maestra de H. Iporre titulada Potosino soy, Savia realiza una excepcional interpretación de la pieza, iniciándola con unas frases recitadas brillantes: "Soy el rico Potosí, del mundo soy el que soy, soy el rey de los montes... envidia soy de los reyes", y después viene el desarrollo del tema, cantado con gran sentimiento por G. Arias, sin duda los potosinos deben sentirse orgullosos de esta maravilla.
Mama Crisó es una tonada del gran E. Joffré, un tema muy sentido donde nos podemos deleitar con la dulce quena de A. Mejía.
El tema Sicuriadas es una simpática composición de G. Arias y A. Mejía, aunque ya no de la calidad de los otros temas. Y la última pieza destacable es Tajibo, otro interesante tema de E. Navía bastante conocido.

Mujer obrera es un disco de Savia Andina grabado en 1988, donde el tema principal como se puede adivinar es una elegía a las mujeres, un bello tema de G. Arias cargado de dulzura con mucho sentimiento, pese a no ser una canción muy conocida es un gran tema con enorme calidad, especialmente bella es su sentida letra.
Más conocida es Nevando está de A. Patiño, todo un clásico de Savia del que se puede degustar la dulce quena de A. Mejía y el charango del maestro Navía.
Manantial de ilusiones es otro carnavalito clásico de Navía construido a partir del charango del maestro, buena pieza sin duda aunque quizá le falte algo de energía. Otro tema de mayor viveza es Sonko sua, obra de O. Castro, un huayño muy recomendable donde brilla con luz propia el charango de Navía. En este disco se incluye también una correcta versión del villancico Pascua florida.
Me voy p'al bury es un bello carnavalito de José R. Moreno que cuenta con una bonita melodía de quena, muy trabajada y compleja que A. Mejía se encarga de imbuirle magia propia. Y Detrás de la niebla es un sentido bailecito de M. Casaloza con una extraordinaria letra magistralmente recitada por G. Arias.

Viva mi patria es el primero de una serie de tres discos grabados con Discolandia Duieri y Cía en 1989.
Aquí encontramos una amplia Selección sudamericana de 10 minutos de duración donde Savia vuelve a interpretar El Choclo y Brasilerinho, para más adelante continuar con otros clásicos bien conocidos como La flor de la canela, Yo vendo unos ojos negros o Ñuca llajta. La sucesión de todas estas canciones exige unas importantes transiciones bien realizadas por Savia.
El tema A Bolivia es en realidad una versión de la conocida cueca de A. Camacho Viva mi patria Bolivia, cantada por G. Arias y un coro de niños, queda bastante bien.
Adiós pueblo de Ayacucho es un bello huayño de T. Medina que Savia versiona correctamente, ayuda mucho sin duda la dulce voz de G. Arias, que canta la pieza en quechua y español. Y Jatun runa es un buen tinku de O. Castro bastante interesante que habla por los vientos de A.Mejía y las cuerdas de los hermanos Arias.





El segundo disco de la serie es Jach'a uru - El gran día, grabado también en 1989, y donde destaca mucho el tema homónimo, el famoso ayarachi de M. Gutiérrez en el que se habla de un hipotético día en el que llegará la prosperidad para la Humanidad, el tema está bastante bien interpretado, intercalando la voz de G. Arias con los coros del resto del quinteto, un canto que transmite mucha energía y sobre todo esperanza para el mañana.
El resto del álbum hay que decir que no es gran cosa. Kuyawa paceña es un ameno y simpático tema, la típica kullawada. A mis padres es un correcto huayño de O. Castro, quizá lo mejor del disco tras el tema principal. Y Natalia es una sentida canción de A. Mejía, también agradable y emotiva, aunque la melodía no está muy definida al abusar de notas largas.

La serie de estos tres discos la cierra A Pando, ya de 1990. El tema principal A Pando es un irregular taquirari de G. Arias que no me gusta mucho por su excesiva simpleza.
Para mi la gran joya de este álbum es Tikitas malvas tikitas, un impresionante huayño peruano de R. Campos que ya en este siglo interpretarían otros artistas, aún así la voz de G. Arias da a la canción un gran nivel.
El llockallito es una alegre tonada de W. Alfaro, una letra excelente y simpática, aunque la canción en su conjunto parezca excesivamente infantil. Vísperas de Asunción es un kachiri cantado a coro por el quinteto al completo, una melodía muy amable y original, bien definida.
Soy nor potosino es un alegre tinku de los hermanos Arias, una elegía de los piel de bronce que viven en Potosí, buen ritmo y excelente letra.

Sueño de amor cierra un ciclo en la historia de Savia Andina tras la marcha de Eddy Navía, en este trabajo de 1991 interviene el gran charanguista Alfredo Coca. Este álbum no es muy bueno, lo que pedía ya un cambio en el grupo, quizá ya algo desgastado.
Palomitay vidita es una amena tonada de R. Flores, con una buena melodía y canto iniciales, aunque luego la canción se malogra con el estribillo, muy dispar de lo que es la melodía pricipal.
Quizá el mejor tema sea Mis flores negras, esta vez si consiguen una canción bien estructurada y ejecutada con mucho sentimiento gracias al canto de G. Arias. Y desde luego tampoco se puede desdeñar la tonada Chapaco alzao donde se hace una defensa a los campesinos chapacos que trabajan la tierra en contra de los latifundistas, buen mensaje social sin duda.
Y Finalmente partiste es un bello y sentido chuntunqui compuesto y cantado por G. Arias, muy sentido y melancólico.





En los años siguientes Savia Andina se limita a sacar recopilatorios: Classics y Vocal en 1993 e Instrumental en 1994. Ese mismo años Savia Andina saca junto con Los Kjarkas un disco colectivo titulado Instrumentales inolvidables, donde ambas formaciones presentan una colección de temas propios de carácter instrumental.

4ª etapa: 1995 - 2007

Esta etapa comprende los trabajos grabados con Edwin Herrera y Donato Espinosa, quienes sustituyeron a Alcides Mejía y Eddy Navía respectivamente.

Tras editar varios recopilatorios, Savia Andina se recupera de su receso y graba En Concierto en 1995.
Encontramos un tema muy popular y famoso: La mentirosita, la morenada de J. Flores que a veces también se la titula Coca no es cocaína, tal y como reza el estribillo, la verdad es que es una canción interesante y bien ejecutada, muy alegre y pegadiza, lo que le valió para ser tan recordada sin duda.
Mi querido Potosí es una hermosa cueca de A. Ruiz que ya han interpretado otros grupos, su letra es una magnífica elegía a la ciudad de Potosí, de donde son casi todos los miembros de Savia.
Huellas del alma es un taquirari de T. Aranibar, músico que ha trabajado en grupos como Amaru y Bolivia Marka, aquí Gerardo interpreta una melodía bella y dulce, bastante romántica.
Savia vuelve a incuir en este álbum una Selección de música selecta con temas de música clásica, una fórmula que siempre ha dado al grupo resultados espectaculares, aquí interpretan bastante bien el famoso Minueto de J. S. Bach así como ese prodigio de Ketelby titulado En un mercado persa.
Castañita es una excelente saya de O. Castro quien además se ocupa de acompañarla con una original percusión a base de maracas, excelente el charango de D. Espinosa en su primera grabación con Savia. En la Selección de música oriental Savia opta por dos buenos carnavalitos típicos de la Bolivia oriental: Chovena y Carnavalito de Ulises, ambos muy alegres y que invitan a bailar como todo buen carnavalito.

Ese mismo año graban Antología de la Música Boliviana, un recorrido por la música autóctona a través de las ciudades más importantes del país, titulando las canciones como sus respectivas villas.
En La Paz comienzan interpretando la siempre imponente Mi raza de C. Orozco para cambiar luego a un ritmo más vivo con Ay me iré de E. Ruíz, un excelente contraste, y se termina con la irregular cueca Cholita Paceña de Manuel E. Coronel.
Cochabamba es la siguiente ciudad homenajeada donde no podía la preciosa Cochalita de G. Rojas con su magnífica letra, a continuación viene Santa vera cruz donde destaca el charango, y excelente la interpretación de Palomitay de L. Rojas, cantada en español y quechua.
En Chuquisaca se inicia con el impresionante charango de Poncho ponchito, de M. Núñez, muy bien ejecutado por D. Espinosa, continúa después con las irregulares Noches de Sucre de A. Pardo, Destacamento 111 de Miguel A. Valda, y un Bailecito tradicional.
Pando es una de las mejores ciudades homenajeadas, con la excelente Soy pandino, compuesta por el propio G. Arias quien ideó una magnífica y simpática letra patriótica, le sigue la alegre Pandinita de J. Torrico y cierra el homenaje la original Siringuero de P. Shimose, excelente pieza final.
Tarija recibe otro excelente homenaje por parte de Savia, con la bella Coplas de Pascua y su magnífica letra que a la voz de G. Arias le viene como anillo al dedo, el propio Gerardo continúa el homenaje con su excelente composición Volviendo al valle, muy alegre y emotivo, y se cierra la selección con Moto Méndez de N. Alfaro y N. Soruco, creando un ambiente de fiesta y celebración.
En el homenaje a Beni Savia interpreta magistralmente En las playas del Beni con la extraordinaria voz de G. Arias, después el tema se alegra con Piama, una pieza que ya interpretaron en los años 70, y cierran el homenaje con la excelente Viva Trinidad, ambas últimas de R. Becerra y que también interpretaron a finales de los 70, pero esta vez le añaden a la letra, una canción perfecta para cerrar el homenaje.
La elegía a Oruro ya no es tan buena, con las irregulares Oh mi Oruro de G. Rojas, la morenada Chiquita orureñita de J. Flores, y Adiós Oruro de J. Medinacelli.
En Potosí Savia interpreta tres temas de Humberto Iporre: Mi Potosí querido, un tema muy sentido, Actapi, un tema más alegre donde destaca el charango de D. Espinosa, y Chutillos, tema ya interpretado en los 80.
Y en Santa Cruz interpretan la aburrida Mi vieja Santa Cruz de José R. Moreno, Pena camba de S. Azogue y R. Otero, también mala, y Viva Santa Cruz, que salva un bastante el homenaje.
El disco conluye con el Himno a Bolivia.

También en 1995 Savia Andina realiza un profundo repaso a su primera etapa en un doble recopilatorio de dos volúmenes titulados Clásicos del Folklore Boliviano volúmenes I y II.

Sangre andina es un trabajo de Savia Andina grabado en 1996 con hasta 20 temas aunque algunos no muy buenos.
El principal, Sangre andina, es un famoso caporal de G. Arias muy bien estructurado y ejecutado, con un buen ritmo y melodía de esas que no se olvidan, por no decir su magnífica letra, una elegía a la raza indígena de los Andes.
Mantilla de vicuña es una simpática morenada de J. Flores, también bastante pegadiza, donde se conjugan a la perfección el charango de D. Espinosa con la zampoña de E. Herrera. Otra pieza alegre es Charanguito, bastante reconocida por los fans del grupo, destaca el estribillo cantado a coro.
Flor de caña - Trapiche es todo un clásico de los hermanos Cavour y C. Junaro excelentemente ejecutado a quena por E. Herrera, un ritmo muy vivo y melodía muy definida, de lo mejor de Savia en esta época desde luego.
Mi mejor amigo es un precioso tema de O. Castro donde la quena de E. Herrera cobra una magia especial, ayudada por la magnífica melodía principal, otra auténtica obra de arte. Tanto quererte es una de las pocas tobas de Savia, compuesta por D. Espinosa quien ejecuta unos excelentes interludios de charango entre las magistrales ejecuciones de quena de E. Herrera.
Pero si hay un tema magistral en el disco es sin duda Mallku kunturi, el gran huayño de C. Orozco, interpretado con menos brío por otros grupos, este tema supone una vuelta a las raíces propias de Savia, que se había aventurado un poco con temas intrascendentes, la canción tiene diversidad de frases instrumentales, diferentes ritmos y cambio de octava, receta que siempre ha dado resultados espectaculares como este.
Y por último la plegaria de A. Sobenes Patrona de mi nación es un clásico patriota-religioso muy bien cantado como siempre por G. Arias.

En 1997 graban Corazón de América, donde para mi destacan dos grandes temas de Savia:
El primero es la excepcional canción compuesta e interpretada por G. Arias Estefanía, de la que recomiendo encarecidamente escuchar su magnífica letra que cuenta la vida de una niña de madre boliviana que nació en Australia, una de las grandes de Savia sin duda alguna, ineludible.
El otro gran tema es muy diferente: la toba de E. Herrera Basta ya, una pieza bastante inusual para ser interpretado por Savia, pero reconozco que tiene una marcha fuera de lo común, con un ritmo excelente, estribillo a coro, y sobre todo su gran interludio de zampoña del propio compositor, tema para bailarlo.
Urkupiña es una morenada de J. Flores quie quizá recuerde demasiado a Mentirosita, pero aún así no está mal.
El resto del disco es bastante irregular, salvar quizá Lágrimas de C. Palenque, una cullagua bastante alegre, y Vida mía, un buen caporal de O. Castro quien se ocupa de darle una percusión bastante original y una melodía bien definida.




En 1998 Savia Andina lanza otros dos recopilatorios: Charango - Quena y Classics 3.

En 1999 Savia Andina graba sin duda su peor disco Vale un Potosí, en honor a la ciudad de la que son naturales la mayoría de integrantes del conjunto, en su día fue de los discos más difíciles de conseguir, quizá se debiera a su baja calidad artística.
El álbum contiene canciones compuestas por G. Arias y H. Iporre Salinas básicamente. Por citar algo de estre tropiezo de Savia comentaría El boulevard, una saya más o menos correcta, bastante trepidante. Y la pista nº5 que son dos versiones bastante mediocres de Potosino soy y Chirihuayrita, temas ya interpretados anteriormente.
El disco concluye con una repetición de los temas anteriores en versión karaoke.

Este mundo es otro disco de Savia grabado en 1999, donde interviene además Martín Arias, hijo de Gerardo y sobrino de Rafael. El tema homónimo que da título al álbum es una sátira a cómo está el mundo político hoy en día, tema extraño para ser de Savia pero bastante original y ameno, muy buena letra.
Savia recurre innecesariamente a interpretar Clásicos contemporáneos en una muestra de falta de ideas, sin duda en estos años el grupo atravesaba su peor momento artístico, aún así hay que decir a su favor que las interpretaciones siguen siendo de primera.
En mi vida estás es un sólido tema de E. Herrera que cuenta con un buen ritmo y letra romántica, buen estribillo cantado a coro.
Vuelve es un excelente taquirari de R. Arias bien cantado a dúo por su hermano y alguien a quien no he podido identificar, de lo mejor del disco.

Ya en el 2000 Savia Andina graba Canto boliviano, donde en mi opinión el mejor tema es Mi socio, la canción principal de la banda sonora de la película homónima de 1983 de Paolo Agazzi, pieza compuesta por A. Villalpando que aquí Savia interpreta con un aire más melancólico.
Luzmila ñustita es una buena morenada de J. Flores bastante original, de lo poco que se salva del disco. Al igual que el tema El forastero, una buena tonada de E. Ledesma, tocado en ritmo de tinku.
Pampa palomita es un huayño que ya interpretaron con mejor brío Los Kjarkas, y es que esta canción no es muy adecuada para la voz de G. Arias.
Color de miel es un alegre y sentido trote de O. Castro donde destaca el charango de D. Espinosa que da a la canción un ritmo trepidante.

Mi compañera fue grabado en 2001, donde el tema homónimo es una excelente tonada de O. Catro ejecutada a ritmo de tinku, pero que sigue sin recuperar la calidad perdida estos últimos años.
Hay que resaltar no obstante la excelente versión de Cacharpaya del indio que ya grabaron a finales de los 70, aunque aquí imponen un ritmo mucho más lento y melancólico, mucho más apropiado si tenemos en cuenta la letra de la canción que aquí si que incluyen, perfecta para la voz de G. Arias.
Morenada tradicional es una composición de S. González y la gran Z. Yugar, con mucha fuerza y sentimiento, que interpretaron con menos fortuna otros grupos.
Socavones del infierno es un buen motivo de R. Arias que E. Herrera grabó 3 años atrás en un disco en solitario. Y Lamento yuki es una excelente chovena de A. Terceros que supone una elegía a un pueblo extinguido: la raza yuki, excelente tema y letra, de lo mejor del disco.

En 2004 Savia Andina vuelve a recorrer el país región por región interpretando música autóctona, y recogiéndola en este trabajo: Viva Bolivia.
Para La Paz Savia opta por un gran tema ancestral de C. Orozco titulado Imantata tocado con toyos para luego dar paso a Illimani de N. Portocarrero, y terminar con un tema que ya popularizó en su día el grupo Wara: Collita de Fernando R. Saavedra.
En Sucre se inicia con la irregular Chuquisaqueña de O. Rojas, continúa con un Bailecito tradicional y acaba con El provinciano de G. Serrano, el resultado global no es muy bueno.
Para Santa Cruz Savia opta por la bella Alma cruceña de R. Otero y J. Luna, muy sentida, continúa con la no muy acertada Cunumi de R. Gutíerrez y H. Sarabria, y termina con Cuando muera el carnaval de Z. Saavedra y A. Pinckert, pieza esta última muy peculiar y original.
El homenaje a Potosí se inicia con la melancólica y bella Palliri de L. Rico y N. Arguelles, sigue con Los mineros, un tema bastante alegre, y termina con Si, si Potosí, la alegre y espléndida saya de L. Carrión.
Para Beni se escogen dos temas de R. Becerra: la ya comentada Viva Trinidad e Indio damnificado, quizá demasiado vulgar.
En Cochabamba se tomas otros dos temas: Mi corazón es Cochabamba, una irregular cueca de P. Ávila. y las Tonadas tradicionales, pieza algo mejor que la anterior.
Para Oruro Savia selecciona tres alegres temas: la romántica El quirquincho de G. Rojas, la morenada de Y. Ortuño Me quedaré en mi tierra, y una Diablada tradicional.
En Tarija podemos escuchar una excelente versión de la ya conocida La vidita y San Lorenzo, solo que aquí G. Arias le añade su voz, de lo mejor del disco, continúa con la alegre Mataquita, también de N. Soruco, y cierra la terna la cueca Canto a mi tierra.
Para Pando se interpreta Soy camba pandino de R. Pessoa, inciciando una introducción ancestral que deriva en un desarrollo a ritmo de tonada, tema de calidad y muy sentido, gran elegía al Pando.
Y por último se interpreta una Marcha naval que reivindica una salida al Litoral para Bolivia, pese a su ritmo militar el resultado final se deja oir.

En 2006 Savia Andina cumple 30 años, y lo celebran con este excelente trabajo, que de alguna forma recuperan el nivel de calidad que habían descuidado en los últimos trabajos.
Kaukirura sarjañani y Kunataquirari son dos excelente huayños de A. Ruíz, el primero ya fue interpretado por J. C. Paredes, mientras que el segundo lo interpretó Sukay también afinales de los 70.
La charla de Jilacata es un trote clásico donde los halla de Y. Joffre, muy bien ejecutado por Savia, al igual que Llegada del kallawaya, del mismo autor aunque de menor calidad.
La chaskañawi es una magnífica morenada de R. Arias que cuenta con una no menos magnífica melodía y letra interpretada por su hermano Gerardo, excelente el contraste que provoca en la canción el estribillo de la misma y el posterior cambio de octava.
Siempre listos es una tonada de O. Castro cargada de energía y buen ritmo donde destaca el trepidante charango de D. Espinosa, una verdadera maravilla de la técnica de este charanguista. La vida por mi Bolivia es una excelente cueca de G. Rojas, una buena elegía a la patria boliviana.
La gran joya del disco, y también importante contribución al trabajo global de Savia, es Gracias a la vida de la famosa V. Parra, una composición que parece hecha a medida para la brillante y suave voz de G. Arias, las quenas de E. Herrera completan una versión única de una canción única, totalmente ineludible. Otra maravilla que parece hecha para el vocalista de Savia es Mi querido y viejo, una excelente canción del cantautor brasileño R. Carlos. Ya del propio G. Arias es Querido hijo, un pequeño tesoro cantado por su autor que habla de las vivencias de un padre que ha tenido con su hijo desde su nacimiento, otra joyita muy a tener encuenta.
Y se termina el disco con una Selección sudamericana de casi 12 minutos de duración, para mi innecesaria.

5ª etapa: 2008 - actualidad

El último periplo de Savia Andina se inicia en 2008 con la marcha de Edwin Herrera y la incorporación de su sustituto Luis Siles, y del bajista Martín Arias, familia de Gerardo y Rafael.

En 2009 la nueva formación graba La Historia continúa, un CD más un DVD donde se recogen sus nuevos trabajos. Tengo que decir que se trata de uno de los mejores discos de la agrupación en toda su historia, prácticamente todos los temas son auténticas maravillas para el oído.
Así será es una bella y romántica canción de G. Arias dedicada a una tal Massiel, muy bonito aunque quizá algo lento.
En Potosina fiel y fina R. Arias inyecta al disco un ritmo y alegría fuera de lo normal, trepidante, es un caporal con una gran potencia rítmica y anímica, de esos que no se puede evitar bailarlos, todo un acierto.
Uno de los mejores temas sin duda del disco es Eterno amor, una inigualable toba también de O. Castro que supone una total innovación no solo para la música de Savia, sino para la música andina en general, excelente ritmo, magnífica voz e instrumentación insuperable en todos los instrumentos, toda una señora canción que está llamada a convertirse en un clásico.
Ripullaj es una bella tonada compuesta por D. Espinosa en la que G. Arias recita unos versos en quechua y español del poeta potosino Huallpa Rimachi, buen resultado final.
Un tema de denuncia social es Ahora es cuándo, una original idea de R. Arias a ritmo de takipayanacu donde se denuncian las injusticias ejercidas por las clases dominantes y altas.
G. Arias dedica un soberbio tema a su madre en la canción Madre, otra auténtica joya de este trabajo donde destaca la sentida y emotiva letra cantada por su autor, a más de uno se le escapará una lágrima escuchando esta canción, de verdad que vale la pena.
Precisamente el siguiente trabajo se titula Lágrimas de estaño, un homenaje que D. Espinosa rinde a los mineros de Bolivia, básicamente se trata de una misma frase ejecutada con diferentes instrumentos de viento, pero desde luego hay que decir que es otra de las grandes piezas de Savia en este disco, reforzado aún más si cabe por su increible interludio, un tema majestuoso donde los halla.
Martín Arias colabora por primera vez con una composición propia: Al ocaso, una pieza excelente que vuelve a dar un toque de modernidad y evolución a la gran música de Savia, buen estreno desde luego.

Por los caminos del gran Lípez es un disco de 2010 que homenajea a la tierra de Lípez, en el departameto de Potosí, Bolivia, en youtube se pueden escuchar algunas de sus canciones, pero el disco entero aún no lo he conseguido escuchar.
En 2011 Savia Andina grabó Quisiera ser cielo, que supuso una importante caída de calidad especialmente si comparamos con el gran trabajo que supuso La historia continúa. En este disco colaboraron además David Pérez y José Alfonso Arias, supongo que otro miembro del clan Arias, curiosamente absolutamente ninguno de los temas que recoge este disco son obras de los componentes de Savia Andina, un hecho sin precedentes.
El tema principal Quisiera ser cielo es de lo mejor del disco, una cueca de R. Loza bastante romántica muy bien cantada por G. Arias.
De hecho, la gran mayoría de los temas del álbum son cuecas: Martirio que supone un canto de libertad y amor, Kjiña pjuskita bastante vulgar, Lágrimas amargas de P. Ávilacon un aire más melancólico pero igualmente simple, la algo más correcta Las notas de mi guitarra de L. Rojas, y Mentirosita de J. Martínez que no tiene nada que ver con la brillante morenada homónima de mediados de los 90 que supuso un gran clásico para Savia Andina.
Dejando a un lado las cuecas, Savia Andina presenta otros ritmos, como una larga Selección de pasacalles bastante correctos de R. López: Patito y patito, Lorito de la montaña, Cuculí madrugadora, y sobre todo el célebre Verde limoncito de M. Butrón que popularizaron Los Kjarkas y Z. Yugar entre otros.
Savia Andina rinde un tributo a A. Sobenes grabando con él el taquirari El carretero de N. Menacho, una pieza que tampoco tiene nada que ver con el tema que Savia grabó hace unos años, pero que igualmente está dedicado a los carreteros que transportan mercancías por los caminos entre pueblos y mercados, de lo mejor del álbum.
Choclito de chacra ajena es un buen fox no demasiado brillante pero con un ritmo bien marcado y resuelto por Savia. Desde que te conocí es un kaluyo obra de A. Ruíz Lavadenz del que Savia no aprovecha todas sus posibilidades interpretativas. La polka de Aguirre y Marino Duraznero tiene ya un aire más melancólico y sentimental, reforzado además por la voz de G. Arias, y que supone un repunte de cierta calidad contrastada en este álbum.
Y el taquirari Siento en el alma de J. Río cierra este flojo disco con una canción de mediano interés.

En 2013 Savia Andina presenta Qué está pasando, el disco nº50 de su amplia trayectoria, y que supone además el reingreso de E. Herrera como vientista. Aún no he podido escucharlo, pero en youtube podemos escuchar una de las canciones: Sentimiento huanca.

3 comentarios:

  1. Hola Igor,soy Enrico desde la Italia.
    Agradezco tu trabajo en la difusion de la musica andina y de Savia Andina en particular.Creo que este es una mision dura y mucho es aun de hacher.
    En este primo contacto solo quiero señalar que
    el primero disco de Savia Andina no es lo que propones (por lo que sè yo es un compilado siguiente) sino "Ritmo y canciones del Altiplano - Vol. 1" sello CBS del 1976.
    Estamos en contacto,
    Enrico

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  2. ermano, te falto comentar en la produccion "la historia continua" la cancion de Rafael Arias "El vuelo del picaflor" cancion hermosa en la insuperable guitarra de Rafel Arias..musico referente de la guitarra boliviana, hata donde he escuchado todos los guitarrista bolivianos de los grupos reciente copian o quieren copiar la manera de tocar de este gran musico...buenola canion que te comento me parece magnifica.
    aGRADECERTE POR TAN MAGNIFICO APORTE Y LOS COMENTARIOS EXCELENTES DE CADA DISCOS DEL QUE CREO YO UNOS DE LOS MEJORES GRUPOS DE LATINOAMERICA...SI NO EL MEJOR....AUNQUE HAY MAGNIFICOS DE LA TALLA....AUNQUE SAVIA A EXPLORADO EN TODOS LOS ESUQUEMAS....GRACIAS

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  3. Cesar Gutierrez Alcón8 de septiembre de 2014, 17:39

    Eres un verdadero boliviano AMIGO, el grupo SAVIA ANDINA, en mi humilde concepto GENUINOS REVOLUCIONARIOS EN LA MÚSICA, FELICITACIONES A ESTOS GRANDES MONARCAS DE LA MÚSICA BOLIVIANA, DIOS LOS PROTEJA EN TODOS SUS CAMINOS.

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