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El charango


Uno de los instrumentos más representativos y característicos de la música andina es sin duda el charango, el instrumento de cuerda más utilizado a la hora de interpretar la música de los Andes, su inconfundible sonido recuerda a los sonidos más agudos de una guitarra clásica, y de hecho el charango no es más que eso: una guitarra modificada para producir rasgueos de cuerda en octavas muy altas.


Origen e historia

Como ya hemos indicado, el charango es una modificación de la guitarra clásica que llevaron los europeos al continente sudamericano, se estima que esta modificación se llevó a cabo entre los siglos XVI ó XVII aproximadamente, aunque no es hasta el siglo XIX cuando se tienen noticias de su uso. Precisamente se han encontrado imágenes esculpidas de charangos en las puertas de algunas iglesias construidas en el siglo XVIII, especialmente en Potosí y otras regiones que abarcaba el Virreinato del Perú, como Cuzco o Puno.

Fotografía de Mauro Núñez, auténtico precursor del charango del siglo pasado.
Hasta la primera mitad del siglo XX, el charango solamente se tocaba en las regiones rurales, y era muchas veces era despreciado por los citadinos, consideradolo un mero instrumento de indios. A partir de 1944 el boliviano M. Núñez empezó no solamente a divulgar la por entonces denostada música folclórica, sino también a renovar la música del charango, creando un estilo propio que ha dejado sus huellas en la música andina hasta el día de hoy. M. Núñez también se dedicó a la construcción charangos y gracias a él se ha estandarizado el charango citadino tal y como lo conocemos hoy.
A partir de los años 60, músicos de Argentina (J. Milchberg), Perú (hnos. Arguedas) y de Bolivia (E. Cavour, W. Centellas, E. Navía...) llevaron la música del charango por toda Europa, EEUU y Japón.
El 6 de abril de 1973, bajo la iniciativa de William E. Centellas y contando con la colaboración de Abdón Cameo y E. Cavour, fue constituida en La Paz la Sociedad Boliviana del Charango, que desde 1997 organiza cada dos años el Congreso Nacional del Charango.


Descripción

El armadillo o quirquincho, roedor andino cuyo caparazón se utilizaba para fabricar charangos.
Charango tradicional visto de espaldas, donde vemos el caparazón del quirquincho.
La caja de resonancia del charango más tradicional está construido con caparazón de armadillo, un roedor gigante que vive en los Andes y al que los indígenas lo llamaban quirquincho, hoy día este animal está en peligro de extinción, así que los charangos actuales se fabrican íntegramente con madera
El mástil del charango estándar mide unos 37 cm de largo, aunque existen muchos tipos de charangos en función de la longitud de esta pieza. Sobre el mástil está el diapason, u conjunto de barritas metálicas entre las cuales se presionan las cuerdas a diferentes alturas o trastes para lograr las notas deseadas, pero eso ya lo veremos más adelante.
Por otra parte el instrumento cuenta con 5 pares de cuerdas, aunque en Ayacucho (Perú) existe una variante con 4 pares.


Tipos de charango

Los diferentes tipos de charangos se caracterízan básicamante por su tamaño y longitud del mástil, así cuanto más largos son más agudos suenan.
El chango es el charango más grande que existe, su longitud total es de hasta 108 cm y sus cuerdas miden entre 80 y 84 cm, es originario de Bolivia y fue desarrollado por los hermanos Shuarscovliente.
Por contra, el walaycho es el charango más pequeño, sus cuerdas son de metal y miden menos de 30 cm de largo, así se llama en Bolivia, en perú recibe el nombre de chillador.
El roncoco es un charango desarrollado por los hermanos Hermosa, conocidos integrantes de Los Kjarkas de la región de Cochabamba, Bolivia, es un instrumento de gran tamaño, de hasta 80 cm con cuerdas de 50 cm de largo. Gerardo Yáñez desarrolló en los años 70 un charango similar llamado charango sonko, cuya caja acústica tiene forma de corazón, precisamente, en el idioma quechua, sonko significa corazón.
La khonkhota es otro charango de gran tamaño, hasta 90 cm de longitud, que se ejecuta en regiones rurales del Norte Potosí, Oruro y Cochabamba (Bolivia).
Y en cuanto a los charangos medianos podemos citar la mediana, el charango vallegrandino, el charango ayacuchano o el charango pampeño, reciben los nombres de las regiones de los que son originarios.
Para conocer más tipos de charango consultar este link.



Aprendizaje y ejecución

El instrumento se toma entre los brazos, la mano izquierda sujeta el mástil y define los acordes en el diapason, mientras que la mano derecha ejecuta el charango haciendo vibrar las cuerdas con los dedos. Así mismo, el antebrazo derecho presiona levemente el charango contra el cuerpo del ejecutante para evitar que el instrumento se caiga.
Ya hemos visto que el charango tipo posee 5 pares de cuerdas numeradas tal y como vemos en la partitura de la derecha. Tomando el charango tal y como he descrito antes, los pares cuerdas se enumeran de abajo a arriba, es decir, que el par I es el que está más abajo, y el par V el de más arriba.
En el dibujo vemos qué nota ejecuta cada par de cuerdas sin presionar nada en el diapason (temple). Hay que notar que en cada par de cuerdas ambas cuerdas ejecutan la misma nota, salvo el par III que cuenta con cuerdas de diferente grosor, lo que hace que ambas ejecuten la nota Mi pero en diferentes escalas.

Afinación del charango

Antes de ejecutar o aprender el arte del instrumento, es imprescindible afinarlo antes. En el siguiente link hay una aplicación muy sencilla y útil para ello.
Simplemente pasamos el cursor por cada una de las cuerdas y escuchamos su sonido, tenemos que conseguir que las cuerdas de nuestro charango suenen exactamente como él. Para agudizar el sonido se tensa más la cuerda, y para agravarlo se afloja, todo esto se hace girando las clavijas del final del mástil.
Con el charango ya afinado podemos ejecutar de dos formas: describiendo una melodía o ejecutando series de acordes, aunque también se pueden intercalar ambas formas.

Melodías

Una melodía es simplemente una sucesión de notas concretas de duración determinada, tal y como lo pueda hacer una quena o una zampoña, de hecho, si ejecutamos una a una y por separado las cuerdas del charango obtendremos una melodía tal y como hemos visto en el pentagrama del dibujo anterior.
Sin embargo, ese conjunto de notas que obtenemos sin más resulta muy ilimitado e insuficiente, por lo que el resto de notas se obtienen a partir de esas originales presionando con los dedos sobre las cuerdas en los diferentes trastes o espacios entre las barritas metálicas sobre las cuales se apoyan las cuerdas. Con esta técnica acortamos virtualmente las cuerdas del charango, de tal forma que cuanto más corta sea la cuerda, su sonido será más agudo.
Cada traste aumenta la nota en un semitono. Por ejemplo tomamos el par I de cuerdas cuya nota original es Mi, si presionamos sobre el primer traste en esa cuerda y la ejecutamos, sumamos un semitono y obtenemos un Fa, un traste más y un semitono más: Fa#, con el tercer traste obtenemos un Sol, con el cuarto Sol#... y así sucesivamente. Con el par II de cuerdas la nota inicial que se ejecuta es La, con el primer traste La#, con el segundo traste Si, con el tercero Do etc.
De esta forma obtenemos una escala cromática con cada par de cuerdas partiendo de una nota elemental para cada par. Para quienes conozcan de memoria las notas de algunas melodías sencillas, es muy conveniente memorizar el temple del charango para saber qué traste se debe presionar para hacer sonar una determinada nota, y así, poder iniciarse con melodías simples.

Acordes

En las canciones andinas, lo más común es que la quena y/o la zampoña describan la melodía principal, y que el charango las acompañe en cada momento con acordes.
Un acorde es un conjunto de notas que suenan al mismo tiempo, y con el charango podemos ejecutarlos simplemente vibrando todas las cuerdas a la vez y de forma repetitiva. Con ello conseguimos dos cosas: reforzar la melodía con sus correspondientes acordes, y además marcar el ritmo de la canción según repitamos los rasgueos de las cuerdas.
Existe un acorde básico llamado temple que consiste en ejecutar todos los pares de cuerdas del charango sin tocar ningún traste, por lo que este acorde está formado por las notas Mi La Do Sol, no tiene en principio ninguna utilidad musical, pero el temple del charango define su afinación, ya que hay charangos con diferentes temples, aunque lo más normal es el temple estándar que he descrito.
Para obtener los diferentes acordes se hace como en las melodías, presionar sobre los trastes para obtener diferentes conjuntos de notas. La digitalización del charango para obtener los diferentes acordes podemos encontrarla en este link, la ejecución contínua de varios acordes marcando siempre un ritmo constante es seguramente lo que más dificultad presentará al intérprete, y requerirá tiempo y práctica para su perfeccionamiento.

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