Violeta Parra


Violeta del Carmen Parra Sandoval fue una renacentista contemporánea chilena: cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista, considerada por muchos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena. El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se considera unánimemente de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua tarea del rescate de la música del campo y las manifestaciones constituyentes del folclore de Latinoamérica. Sus composiciones propias han sido elogiadas por críticos de todo el mundo, tanto por su compleja elaboración musical como por sus letras ingeniosas y socialmente comprometidas. Sus canciones han sido versionadas por gran cantidad de artistas en Latinoamérica y el resto del mundo.


Biografía

Primeros años

Violeta Parra nació el 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, al interior de San Carlos (Chile), en una humilde casa. Hija de Nicanor Parra Parra y Clarisa Sandoval Navarrete, junto con sus 5 hermanos y 2 medio hermanos. Existe controversia sobre su lugar de nacimiento, probablemente basada en que San Fabián pertenecía antiguamente al Departamento de San Carlos y en general a que las subdivisiones políticas y administrativas de los lugares geográficos en la zona han sufrido repetidos cambios.
Su madre se afanaba sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la numerosa familia. Violeta sufría continuamente de enfermedades, incluyendo un ataque de viruela a los 3 años.
Hacia 1927 la familia viaja a Chillán. Durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo cientos de empleados fiscales fueron exonerados, y la madre de Violeta hizo lo imposible para mantener el hogar a flote cosiendo infatigablemente, lavando, vendiendo y comprando lo necesario.
Los niños revelaron precozmente su inclinación al espectáculo, imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las proximidades del hogar y se disfrazaban con atuendos de papel. Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, y a los 12 compuso sus primeras canciones.
Realizó sus cursos primarios y estuvo un año en la escuela, pero abandonó los estudios y tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles.

Llegada a Santiago

Los problemas económicos se agravaron en gran parte cuando el padre de familia falleció en 1931. Violeta marchó a Santiago a los 15 años invitada por su hermano Nicanor, que estaba estudiando allí. Violeta retomó sus estudios en la Escuela Normal de Niñas aunque no le gustaba, ya que era el canto y no la escuela lo que le interesaba. Por eso abandonó sus estudios y se presentó en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra. Hicieron de este trabajo una fuente de ingresos.

En 1935, su madre y sus hermanos llegaron a Santiago y se instalaron en la comuna de Quinta Normal. Se casó con Luis Cereceda en 1938, y con él tuvo dos hijos que también se convirtieron en importantes músicos: Ángel e Isabel. El matrimonio vivió temporalmente en Valparaíso, pero no tardó en presentar inconvenientes dado el carácter inquieto y lleno de distracciones de Violeta, que no se acomodaba al ideal convencional de esposa casera que tenía su marido. Se separaron en 1948.
En 1949 nace su hija Carmen Luisa Arce Parra, y en ese mismo año Violeta contrae matrimonio con Luis Arce, en 1952 nace su hija Rosita Clara. En esa misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda. Se trataba de grabaciones en formato single de canciones populares chilenas, como El caleuche, La cueca del payaso y La viudita. El dúo funcionó de manera constante hasta 1953.
Fue posiblemente la soltería lo que impulsó a Violeta a continuar su labor creativa en diversos escenarios de la capital. A principios de la década de los 50 comenzó su extensa labor de recopilación de tradiciones musicales en diversos barrios de Santiago y por todo el país. En estas andanzas, conoció a diversos poetas chilenos, incluyendo a Pablo Neruda y Pablo de Rokha. Su hermano Nicanor la estimuló a asumir con personalidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de los estereotipos que hasta ese momento se manejaban. Es así como su repertorio, hasta entonces limitado a valses peruanos, corridos mexicanos, boleros y cantos españoles, se abre a las canciones más tradicionales del campo chileno, que le permiten descubrir los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho antes.
Esta labor de recopilación está plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en el libro Cantos Folclóricos Chilenos y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeón.


Los primeros viajes

Así, en 1953 grabó los exitosos sencillos Casamiento de negros y Qué pena siente el alma, que se convirtieron en dos de sus canciones más conocidas. Al año siguiente mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, que ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, lo que le valió una invitación para presentarse en un festival juvenil en Varsovia, Polonia. Aprovechó este viaje para recorrer la antigua URSS y parte de Europa. Fue particularmente provechosa su estancia en París, ya que allí grabó su primer LP en 1956 Guitare et chant: Chants et danses du Chili, y una serie de canciones que se editarían en diversas compilaciones posteriores, y que incluían exclusivamente canciones recopiladas del folclore chileno. El éxito obtenido en Europa era inédito para cualquier artista de esa nacionalidad.
Sin embargo tuvo en París noticias de la muerte de su hija Rosita Clara, así que en 1958 regresó a Chile y posiblemente para sobreponerse a la tragedia, su actividad artística se multiplicó. Cuatro discos suyos grabó en ese mismo período: Canto y guitarra, Acompañada de guitarra, La tonada y La cueca, con varias de sus primeras composiciones.
Aquí se adivinaba ya la cantante preocupada por temas sociales, la brillante constructora de décimas y composiciones poéticas y la musicalizadora de poemas de su hermano Nicanor. Los discos se grabaron con el nimio acompañamiento de una guitarra de madera, y en la actualidad se encuentran descontinuados, al igual que su álbum editado en Argentina, donde se censuró su polémica canción social Por qué los pobres no tienen, y el álbum Toda Violeta Parra lanzado en 1960.
Además, su actividad artística se diversificó: trabajó en cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras. Trabajó un tiempo en un museo de arte popular y folclórico que ella misma fomentó en la Universidad de Concepción.

Una chilena en París

Violeta se sentía más apreciada en el extranjero que en su propio país, ya que en su patria era escaso el publico que tomaba atención al folclore.


Entre 1961 y 1965 residió en Francia, continuando con su intensa actividad artística y constantes recitales, siempre intentando difundir el folclore chileno. Su residencia en París le sirvió para lanzar al mundo del disco a sus hijos Ángel e Isabel, con el nombre de Los Parra de Chile, y para continuar con sus grabaciones: el disco Recordando a Chile incluye dos canciones compuestas y cantadas en francés, además de otros temas muy importantes de su carrera, como Paloma ausente y Arriba quemando el Sol. Grabó, además, una serie de canciones para el sello Arión en 1962. Fue una etapa de gran nostalgia, tal como lo atestiguan canciones tan sentidas como Violeta ausente.


En 1964 esta chilena logró una marca histórica al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente en el famoso Museo del Louvre. Escribió también un libro: Poesía popular de Los Andes, y la televisión de Suiza filmó un documental sobre su trabajo: Violeta Parra, bordadora chilena, que se constituyó en una de las escasas fuentes audiovisuales que hoy se conservan de la artista.
En este período forjó una firme relación junto al musicólogo suizo Gilbert Favré "El Gringo", el gran amor de su vida, y destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor: Corazón maldito, El gavilán, gavilán, Qué he sacado con quererte, entre muchas otras.
Sus textos más combativos surgieron en esta época: canciones como Miren cómo sonríen, Qué dirá el Santo Padre, Arauco tiene una pena, Según el favor del viento formarían la base de la corriente musical conocida como la Nueva Canción Chilena. Las canciones serían recogidas en las numerosas ediciones de Canciones Reencontradas en París.






El final

En 1965 Violeta regresó a Chile e instaló una gran carpa en la comuna de La Reina, con el plan de convertirla en un importante centro de cultura folclórica, junto con sus hijos Ángel e Isabel, y los folcloristas Patricio Manns, Rolando Alarcón y Víctor Jara, entre otros. A pesar de su bello sueño de convertir la carpa en un referente para la cultura de Chile, el público no la apoyó.
La incomprensión del público chileno fue uno de los factores que desencadenó su muerte. El final de su relación con Gilbert Favre, que se marchó a Bolivia en 1966, originando una de sus canciones más conocidas: Run Run se fue pa'l Norte, la dejó en un estado de ánimo muy vulnerable, además lo fue a ver a Bolivia y lo encontró casado.

Violeta Parra con "El Gringo" Favré
Las últimas canciones que escribió se reunieron en el disco Las últimas composiciones, lanzado ese mismo año, grabado junto a sus hijos y al músico Alberto Zapicán, y que incluye sus himnos humanitarios Gracias a la vida y Volver a los 17, además de otras canciones igualmente importantes y conocidas, como el Rin del angelito, Pupila de águila, Cantores que reflexionan y El albertío.
El 5 de febrero de 1967, a los 49 años de edad, y tras varios intentos fallidos, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina, dejando un legado de esfuerzo y sacrificio a Chile y al mundo. Mientras para muchos resulta paradójico que quién escribiera la canción Gracias a la vida terminara suicidándose sólo un año después de publicarla, otros críticos de su obra ven en sus letras, los tonos usados y la monotonía de sus temas, el reflejo de un estado de ánimo depresivo y de una canción de despedida.


Discografía

En vida

Entre 1949 y 1952, Violeta integró un dúo de música folclórica chilena junto a su hermana Hilda. Se hicieron llamar Las Hermanas Parra y publicaron algunos temas en formato sencillo con los sellos chilenos RCA Víctor y Odeón durante los años 50.

En solitario, Violeta Parra cuenta con esta discografía de LP, aunque también existen algunos sencillos.

1956 Guitare et chant: Chants et rhythms du Chili. Reeditada en 1975 como Presente/Ausente.
1957 Canto y guitarra: El folclore de Chile Vol I.
1958 Acompañada de guitarra: El folclore de Chile, Vol II.
1958 La cueca presentada por Violeta Parra: El folclore de Chile, Vol III. Escúchalo aquí.
1958 La tonada presentada por Violeta Parra: El folclore de Chile, Vol IV. Escúchalo aquí.
1960 Toda Violeta Parra: El folclore de Chile, Vol VIII.
1961 Violeta Parra en Argentina. Escúchalo aquí.
1962 Los Parra de Chile.
1965 Recordando a Chile, una chilena en París.
1965 Carpa de la Reina, reeditado en 2007.
1966 Las últimas composiciones.

Póstuma

1971 Canciones reencontradas en París, reeditado en 1974 como Le Chili du Violeta Parra, en 1992 como El hombre y su razón, y en 1999 con temas nuevos. Escúchalo aquí.
1976 Décimas, reeditado y completado en 1993 como Décimas y centésimas. Escúchalo aquí.
1991 Chants et rythmes du Chili, antología con sus hijos Isabel y Ángel, y con Los Calchakis. Escúchalo aquí.
1999 Composiciones para guitarra. Escúchalo aquí.
1999 Violeta Parra en Ginebra (en directo). Escúchalo aquí.
2004 Puras cuecas, con sus hijos Isabel y Ángel.

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